Carlos Molina fue un trovero, guitarrero, y payador en el mejor sentido del término, nacido en Melo, el 11 de setiembre de 1927 en las calles actuales Luis A. de Herrera y Agustín Muñoz.
Fue un infatigable peregrino, siempre con su guitarra. Su vida fue ejemplo de lucha, inspiración y tenacidad en un eterno peregrinar por América y fuera de ella. Orgulloso siempre de sus pagos arachanes fue un autodidacta, vivió con fidelidad absoluta a sus ideales y convicciones, enfocando su vida con el concepto de libertad como meta irrenunciable.
Luchador sin pausas en defensa de los más humildes. En los momentos más duros supo dosificar su natural rebeldía con ternura desbordante traducida a través de su inmensa garra de payador.
Fallece el 30 de agosto de 1998 en Montevideo.