Algunos liceos de Cerro Largo ya tienen más preinscripciones que lugares disponibles
El plazo para anotarse a séptimo año de 2027 vence el 16 de octubre
La demanda de lugares en algunos liceos de Cerro Largo ya supera la capacidad disponible para recibir estudiantes el próximo año. Así lo advirtió la inspectora regional de Educación Secundaria, profesora María José Dos Santos, al evaluar el proceso de preinscripción para el ingreso a séptimo año en 2027.
El trámite digital permanece habilitado hasta el viernes 16 de octubre y se realiza desde las escuelas a través del sistema Gurí. La jerarca valoró la respuesta de las familias, que permite avanzar con la planificación de los grupos, aunque señaló que el número de solicitudes plantea dificultades en algunos centros.
“Tenemos una linda preinscripción en el sentido de que no vamos a tener que andar corriendo atrás de la gente que no se preinscribe”, expresó Dos Santos. Sin embargo, advirtió que la demanda no se distribuye de manera uniforme: “En los centros lo que sí estamos viendo es que hay más preinscripciones que cupos de los que tenemos en el centro”.
La situación pone el foco en la organización del próximo año lectivo, con la necesidad de considerar la cantidad de estudiantes que solicita ingresar a cada institución.
En otro orden, la inspectora evaluó el primer año de funcionamiento del servicio de alimentación en el Liceo N.º 4 de Melo. Según indicó, el centro se destaca por la participación de sus estudiantes y se encuentra entre los establecimientos de Secundaria del interior con mayor cobertura alimentaria.

Dos Santos destacó que la concurrencia al comedor ha sido positiva y que la propuesta permitió incorporar otras actividades durante el tiempo que los adolescentes permanecen en el centro. “No es solamente un comedor, es un lugar de aprendizajes también”, afirmó.
El servicio no es obligatorio y las familias pueden decidir si sus hijos hacen uso de él. No obstante, desde la institución se promueve la participación de todos los estudiantes, más allá de su situación económica. La alimentación es supervisada por una nutricionista y busca contribuir a la incorporación de hábitos saludables. “Para nosotros sería bueno que todos comieran acá”, señaló la inspectora, al remarcar también el valor del comedor como espacio de socialización y convivencia.
La propuesta se complementa con actividades de ampliación del tiempo educativo. Una de ellas es la educación vial, a través de un plan piloto en el que participa el Liceo N.º 4, ubicado en calle Suárez del Rondelo.
Dos Santos explicó que estas iniciativas buscan ofrecer nuevas experiencias formativas y trabajar sobre situaciones cotidianas que pueden representar riesgos para los jóvenes. “Que los chiquilines vayan aprendiendo cómo circular también en la calle”, sostuvo.
La jerarca espera que la experiencia pueda continuar el próximo año y extenderse a otros centros. “Esperemos que se extienda y que el año que viene podamos continuar en este centro y en los demás”, expresó.



