El sociólogo y analista político Agustín Canzani dijo que las encuestas son “una forma de ver la realidad”, y si bien los últimos sondeos presentan “un panorama complicado” para los intereses del Frente Amplio, “no es la primera vez que esto ocurre”, agregó.
Presente en Melo, el Director Académico de la Fundación Líber Seregni dijo que las encuestas son “un dato de la realidad”, que no es determinante sino que puede ser modificable por la acción política: “en resumen, es un insumo para el trabajo, las miramos con atención, yo especialmente trabajo analizándolas y creo que la conclusión es que el Frente Amplio está en un nivel inferior al que estaba hace algunos años en términos de preferencia, que probablemente obedezca una suma de factores, pero en definitiva nosotros utilizamos a la encuesta como una herramienta más, no única pero si complementaria”, puntualizó.
Haciendo un análisis de los resultados electorales de Brasil, reconoció que la votación de Jair Bolsonaro fue “impactante“, logrando “mucho impacto” través de las redes sociales amplificados por los medios tradicionales: “lo que sabemos sobre sobre las redes sociales es que son un instrumento de campaña importante, y aún más importante cuando son amplificadas por los medios tradicionales, no solamente por ellas mismas, y estamos aprendiendo y estudiando sobre la interacción de estas cosas. Ya son un instrumento de campaña política comunicacional pero hay que ver si eso tiene también efectos permanentes y representan adecuadamente el estado de opinión y la movilización de la gente, por ejemplo en Egipto siempre se dijo que había caído un gobierno por las redes sociales y poco tiempo después volvió a introducirse un gobierno militar y las redes no estuvieron, entonces estamos aprendiendo, es una cosa nueva, sin duda es una cosa importante pero todavía sabemos poco sobre cómo interactuar y cuál es el rol y el impacto; en el Frente Amplio estamos aprendiendo sobre eso también y creo que en general en todos lados”, señaló.
Canzani reconoció que la pérdida de gobiernos progresistas en la región muestra un desafío bien importante, pero aclaró “no todos los progresismos son iguales en América Latina y más allá de algunos puntos de contacto, hay diferencias importantes entre la experiencia del Frente Amplio y la experiencia de otros partidos y movimientos sociales, y eso también hace que el Frente Amplio haya perdurado incluso como herramienta política, pero lo que sí creo es que hay una ofensiva conservadora en América Latina que de alguna forma toma lo que encuentra y eso me preocupa; el problema no es que en Brasil hayan perdido los representantes de fuerzas con lo que uno pueda simpatizar, el problema es el cuestionamiento al sistema democrático, a la convivencia entre personas distintas que hay detrás de ese discurso”, afirmó.
Dijo no visualizar un fenómeno similar al ocurrido en Brasil en nuestro país, pero tampoco lo descarta: “lo que ocurre en muchos lugares del mundo es que hay candidaturas y partidos que se presentan como viniendo fuera del sistema, no necesariamente es el caso de Bolsonaro, que tiene casi dos décadas de diputado, con un discurso muy cuestionador de algunas formas y prácticas de la política, pero eso se puede dar, por decirlo de alguna manera, por derecha o por izquierda, porque tanto en España como en Grecia también tuvieron ese modelo. El punto central no es tanto esto sino el grado en el cual esas propuestas cuestionan al sistema democrático y si bien no visualizo un fenómeno de este tipo en Uruguay como algo inmediato, pero creo que hay que estar atento a esos vaivenes; no creo que estemos vacunados, en contextos difíciles a veces desde el punto de vista económico, de cambios sociales y culturales, el riesgo siempre está presente”, enfatizó.
También reconoció que la integración regional en los hechos fue “mucho más difícil de concretar” de lo que estaba en los papeles: “sabemos que los modelos de integración entre Estados están siendo amenazado por lógicas nuevas, la Unión Europea es un caso patente de eso, es muy difícil porque las nuevas características que tiene el capitalismo a nivel mundial hace que las fronteras nacionales empiezan a relativizarse, grandes grupos económicos que pueden migrar de un país a otro, que pueden evitar la tributación, ese es un desafío no para Uruguay sino un desafío mundial”, expresó.