Centro de Día de Melo atraviesa tres meses de atraso por falta de renovación del convenio con MIDES
La continuidad del servicio está condicionada por la falta de una nueva firma del convenio, mientras la cooperativa sostiene la atención con atrasos salariales y deudas acumuladas.
El Centro de Día de Melo atraviesa una situación financiera cada vez más compleja debido a la falta de renovación del convenio con el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), cuyo período anterior finalizó el 31 de julio. Al comenzar octubre, la institución enfrenta ya el tercer mes sin recibir las partidas correspondientes.
El presidente de la cooperativa que gestiona el servicio, Marcos Burgos, explicó que la organización cumplió con las obligaciones administrativas y las rendiciones exigidas, pero continúa aguardando la formalización del nuevo acuerdo. “El convenio con MIDES finalizó el 31 de julio y no ha sido renovado, con las consecuencias que ello trae aparejado”, señaló.
La situación repercute directamente sobre los trabajadores y también sobre una red de proveedores y servicios vinculados al funcionamiento del centro. Según Burgos, actualmente existen “atrasos salariales, atrasos en los convenios de trabajo” y obligaciones pendientes que deben ser negociadas permanentemente para mantener la prestación.
El impacto, además, trasciende a la propia cooperativa. El Centro de Día funciona como parte de una cadena que incluye transporte, comercios, proveedores y otros servicios, además de las familias vinculadas a las personas mayores que concurren al establecimiento. “Es una red muy grande”, afirmó Burgos, quien estimó que el entorno directo e indirecto alcanza a unas 100 personas, entre trabajadores, familiares, cuidadores y empresas.
UN SERVICIO QUE SE SOSTIENE CON RECURSOS LIMITADOS
Burgos explicó que la cooperativa aceptó meses atrás la continuidad del proyecto y que toda la documentación requerida fue presentada. “Completamente”, respondió al ser consultado sobre el cumplimiento de las rendiciones y trámites, señalando que el convenio anterior cerró con los gastos rendidos.
El problema se arrastra además de períodos anteriores, ya que durante 2025 y 2026 también se registraron demoras en la transferencia de partidas. “Tuvimos un atraso durante el año de dos o tres meses”, indicó.
Mientras tanto, la cooperativa continúa sosteniendo el funcionamiento. Sin embargo, el margen comienza a reducirse. “Creo que el tope son los tres meses”, sostuvo Burgos, al advertir que el nuevo retraso también genera consecuencias financieras que luego resultan difíciles de absorber.
A esto se suma que los retrasos en los pagos pueden generar multas y recargos que, según explicó, no son cubiertos posteriormente por el Ministerio, aumentando el costo que debe afrontar la institución.
Las gestiones ante las autoridades son permanentes. La cooperativa llevó la situación ante la Comisión de Legislación del Trabajo y Seguridad Social, que estuvo en Melo en las últimas horas, planteando la necesidad de encontrar una respuesta para garantizar la continuidad del servicio.
Uno de los aspectos que requiere mayor atención es el transporte de los usuarios, que permite trasladarlos diariamente desde sus domicilios hasta el Centro de Día. “Hay que hacer reajustes, hay que volver a charlar, negociar todo el tiempo”, explicó Burgos, mencionando también los compromisos con proveedores de alimentos y otros gastos de funcionamiento.
El Centro de Día funciona desde hace siete años en las instalaciones de AIAMCEL, que cedió el espacio para desarrollar la propuesta. Para Burgos, contar con ese respaldo ha sido fundamental porque evita sumar el costo de un alquiler a una estructura que ya enfrenta dificultades para sostenerse.
“Necesitamos que se cumplan los plazos de los convenios y las continuidades, si es que se van a hacer”, afirmó. La preocupación central, explicó, no pasa solamente por las cuentas de la cooperativa, sino por las consecuencias que una interrupción podría generar en trabajadores, familias y personas mayores que utilizan el servicio.



