El cierre de escuelas rurales en el departamento se ha vuelto una constante en estos últimos tiempos.

La escasa población rural y la movilidad de muchas de las familias afincadas en el campo hace que la matrícula a nivel de estos centros educativos varíe año tras año.

El inspector Marcelo Alvariza confirmó en estas últimas horas se conoció el caso de una nueva escuela que cierra el año con dos alumnos, que ya informaron no continuarán en el centro el próximo año ya que la familia se traslada a otro lugar: “es una escuela que va a estar en stand by hasta que puedan aparecer niños para esa zona y si pasado un período esos niños no aparecen, esa escuela habrá que cerrarla, y en esa situación tenemos dos o tres escuelas más, como es el caso de la escuela 81, bien cerquita de Melo, es una situación bien particular porque la gente de la zona trae a sus hijos a las escuelas de Melo pero aparentemente este año habrían algunas inscripciones, con lo que podríamos rescatar a esa escuela, pero son situaciones que año a año se dan, o sea a nosotros se nos pianta un lagrimón cada vez que cerramos una escuela porque la historia de la escuela rural es la historia misma de la escuela pública uruguaya”, puntualizó, confirmando que desde la Inspección se seguirá potenciando el tema de los proyectos productivos para las escuelas que están con proceso de cierre: “los proyectos productivos que salió de Cerro Largo la iniciativa y hoy por hoy tenemos una normativa que ampara para poder usar las escuelas que están en cierre, para poder usar los predios de las mismas, así que estamos en esa tesitura y estamos viendo también qué va a pasar con el nucleamiento Cañas, es una zona muy especial, hay una escuela con un niño solo y otra con 22, estamos impulsando el Centro Integrado para el Aprendizaje, que está funcionando espectacularmente y potenciar el primer centro de pasantía del noreste para ver si ya en marzo podemos implementar ese proyecto”, sentenció.