Seis familias dejaron atrás el rancho y recibieron sus viviendas en Melo
La entrega se realizó en el barrio Humberto Pica, a través del programa Rancho Cero, impulsado por el sacerdote Juan Andrés “Gordo” Verde. La iniciativa contó con el aporte de Plaza Rural, colaboradores locales y voluntarios. Las familias recibirán acompañamiento durante dos años.
Seis familias de Melo recibieron sus nuevas viviendas modulares en el marco del programa Rancho Cero, que lleva adelante el grupo Cireneos, liderado por el sacerdote Juan Andrés “Gordo” Verde.
La entrega de las primeras seis soluciones habitacionales de la Colmenita San Francisco representa un avance en el objetivo de sustituir construcciones precarias por hogares con mejores condiciones. Las viviendas cuentan con dos dormitorios, baño, cocina integrada, instalación eléctrica y sanitaria.
El proyecto fue posible mediante el trabajo conjunto de Cireneos, voluntarios, instituciones, empresarios y colaboradores. La Intendencia de Cerro Largo cedió el terreno en comodato, mientras que Plaza Rural tuvo una participación central en la financiación de las construcciones, a partir de un remate especial y aportes de sus integrantes.
JUAN ANDRÉS VERDE: VIVIENDA, EDUCACIÓN Y FE COMO PILARES
El sacerdote Juan Andrés “Gordo” Verde participó de la entrega y expresó la emoción por alcanzar este objetivo en Melo. “Estamos muy felices porque son seis familias más que van a recibir sus hogares modulares, saliendo del rancho, saliendo de las taperas”, señaló.
Explicó que entre los beneficiarios hay dos familias con niños que atraviesan tratamientos oncológicos y que vivían en condiciones de precariedad, además de otras cuatro que también enfrentaban dificultades habitacionales. “Gracias al apoyo de tanta gente, de tantos uruguayos que nos siguen empujando, estamos pudiendo llegar a cada rincón del país con Rancho Cero”, afirmó.
Verde destacó especialmente el respaldo recibido en Cerro Largo, tanto desde el gobierno departamental como del sector privado y de la comunidad. “En este caso tenemos las tierras de la Intendencia que nos cedieron para estas familias, tenemos el apoyo del sello solidario de Plaza Rural y también de empresarios locales que lo han hecho posible”, indicó. También mencionó la colaboración de quienes contribuyen mediante mensajes de texto con la palabra RANCHO al 13200.

Al referirse a las condiciones que dejan atrás las familias, remarcó la importancia de contar con viviendas adecuadas: “Son casitas con dos dormitorios, con baño, con cocina integrada, con eléctrica, con sanitaria, dejando atrás el rancho y la tapera”. Para el sacerdote, la jornada tuvo un significado especial porque “cuando la gente está en un rancho, está en una situación precaria en su vivienda, se siente el doble” la adversidad de las condiciones climáticas.
El referente de Cireneos también explicó que el trabajo no se limita a la construcción de viviendas. La organización desarrolla una propuesta que integra tres pilares: “Nosotros nos movemos con tres patas: la educación, la vivienda y la fe. Entendemos que las tres cosas juntas no deben faltar para que un gurí crezca, para que salga adelante”.
En ese sentido, aclaró que la dimensión espiritual forma parte de la identidad del grupo, pero no se impone a quienes reciben la ayuda. La educación y el acompañamiento a las familias también integran el proceso que continúa después de la entrega de las casas.
Verde recordó además el vínculo de Cireneos con la comunidad de Melo y el trabajo de jóvenes misioneros que participan en distintas actividades. Destacó la apertura que tuvieron desde la Iglesia local y el compromiso de quienes se suman a las iniciativas solidarias.
CIRENEOS MELO: EMOCIÓN POR LAS PRIMERAS SEIS ENTREGAS
Manuela y Andrés, integrantes del grupo Cireneos Melo, compartieron la satisfacción de haber concretado esta primera etapa del proyecto en el departamento.
“Estamos muy emocionados. Esperamos mucho este día y ahora estas primeras seis familias recibieron su casa, así que estamos felices por todos ellos y por todo el trabajo que se hizo”, expresaron.
Consultados sobre la continuidad de las entregas, señalaron que posiblemente esta sea la última instancia del año, aunque ya proyectan retomar las actividades en 2027. “Arrancaremos con todas las ganas para seguir este proyecto”, adelantaron.
También destacaron el compromiso de los vecinos y la recepción que tuvo el barrio para con las familias beneficiarias. “Es mucho orgullo por todo el barrio, por toda la gente y por todos los niños que reciben esta casa. La verdad que es solo emoción”, manifestaron.
Andrés, quien integra el proyecto y conoce de cerca el alcance de la iniciativa, valoró la posibilidad de participar directamente en la entrega de los hogares. Contó que su propia vida tuvo un cambio importante a partir de su acercamiento a Cireneos: “Mi situación era muy delicada, estaba en otros ámbitos y me ayudó para mejorar y salir adelante”.
Actualmente vive junto a su pareja y sus dos hijos en una vivienda modular en Santa Eugenia, experiencia que también le permite dimensionar el significado de este tipo de soluciones para otras familias.
PLAZA RURAL: EL COMPROMISO DE ALCANZAR LAS SEIS VIVIENDAS
La participación de Plaza Rural fue determinante para concretar las construcciones en Melo. Ignacio Victorica y Álvaro García explicaron que el vínculo con Rancho Cero comenzó a partir de conocer la situación de dos familias con niños que atravesaban problemas oncológicos y carecían de una vivienda adecuada.
“Se nos planteó el desafío de apoyarlos. Lo hicimos a las corridas antes del Prado, acompañamos al Gordo Verde y nos habíamos propuesto como meta, en principio, llegar a esas dos primeras casas, que eran las más urgentes”, recordaron.
Sin embargo, la respuesta generada a partir de esa primera convocatoria los llevó a ampliar el objetivo. Los integrantes de Plaza Rural impulsaron un remate especial y promovieron distintas colaboraciones para reunir los recursos necesarios para las seis viviendas del barrio Humberto Pica.
La meta económica rondaba los 90.000 dólares. Aunque la recaudación alcanzó aproximadamente entre 83.000 y 84.000 dólares, los representantes de la organización aseguraron que el compromiso con las familias estaba asumido.
“Ya le dijimos al Gordo que las casas están todas cubiertas, la plata saldrá de algún lado”, afirmaron, reafirmando la decisión de completar el aporte necesario.
Victorica y García también describieron el impacto que les produjo conocer las condiciones en las que viven muchas familias antes de acceder a una solución habitacional. Recordaron una recorrida en la que observaron un techo con chicles utilizados para frenar las goteras cuando llueve. “Es increíble lo que es la realidad de muchos uruguayos”, expresaron.
Para ambos, la posibilidad de colaborar con Rancho Cero significó una experiencia especialmente movilizadora y un compromiso que buscarán sostener en futuras iniciativas. “Estamos encantados de poder hacer esta colaboración”, señalaron.
EL APORTE DE CERRO LARGO
Miguel Bengochea, en representación del escritorio Bengochea, integrante de Plaza Rural en Cerro Largo, valoró la respuesta alcanzada desde el departamento y el compromiso de los distintos actores que hicieron posible la iniciativa.
“Esta vez le tocó a Melo, esta vez le tocó a Cerro Largo, pero Plaza Rural tiene una historia muy rica en colaboraciones de este tipo. Esto viene de larga data y va a seguir para adelante”, afirmó.
La entrega de estas seis viviendas constituye así un primer paso concreto para las familias beneficiarias y refleja el alcance de una articulación entre organizaciones sociales, instituciones públicas, empresas y vecinos. El programa Rancho Cero prevé, además de la solución habitacional, un acompañamiento durante dos años para apoyar a los hogares en esta nueva etapa.



