Boris Revello confirmó que la cooperativa dejará de operar tras casi 94 años de actividad. La planta continuará pasteurizando y distribuyendo leche hasta este viernes.

La Cooperativa de Lechería de Melo (COLEME) inició formalmente el proceso de cierre luego de que la Asamblea de Productores resolviera su disolución y la presentación a concurso voluntario de acreedores, una decisión que marca el final de una de las instituciones más emblemáticas de la producción láctea de Cerro Largo.

El presidente de la cooperativa, Boris Revello, confirmó en el programa radial La Hora del Campo que “se tomó la resolución, por asamblea, después de analizar todo el problema de la cooperativa, de presentarla a concurso”. Consultado sobre el alcance de la medida, fue categórico al señalar que “lo que se votó fue la disolución de la cooperativa y la presentación al concurso voluntario”.

Mientras se avanza en los trámites legales, la planta continuará funcionando hasta el próximo viernes 5 de junio, período durante el cual seguirá pasteurizando y distribuyendo leche al comercio local. Actualmente ingresan unos seis mil litros diarios a la industria, volumen muy inferior al de otras épocas.

Revello explicó que la situación financiera se volvió insostenible debido al creciente endeudamiento con los productores remitentes. “La cooperativa había acumulado una deuda tan y tan grande con los tambos que la resolución a tomar era tratar de buscar una salida para que remitieran a otra industria, porque si no iban a cerrar los tambos también”, sostuvo.



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De acuerdo a información extraoficial, la deuda con los remitentes rondaría los 22 millones de pesos. En ese contexto, el dirigente indicó que ya se trabaja junto a especialistas para iniciar el proceso concursal. “Contratamos un abogado especialista en concursos y se está reuniendo toda la documentación necesaria para comenzar el trámite”, explicó.

El presidente destacó además que la empresa mantiene regularizada su situación administrativa. “La cooperativa tiene todo reglamentariamente al día. Sueldos, deudas y pasivos están documentados. El pasivo más grande de la cooperativa es con sus propios dueños”, afirmó.

Con evidente pesar, Revello reconoció que la decisión representa un duro golpe para todos los involucrados. Recordó que el actual directorio impulsó una reestructura siguiendo recomendaciones técnicas de la industria láctea y que durante mucho tiempo existió la convicción de que la empresa podía recuperarse. Sin embargo, señaló que diversos factores fueron agravando la situación económica. “Cuando una empresa es insolvente no puede seguir funcionando”, expresó.

La resolución pone fin a una historia iniciada en 1932. COLEME fue la primera cooperativa láctea del Uruguay y durante décadas constituyó un símbolo del cooperativismo y de la producción local. Ahora, el futuro de los productores quedará vinculado a otras industrias receptoras de leche, en un proceso coordinado por el Instituto Nacional de la Leche.

Mientras tanto, entre los trabajadores predomina el silencio y la incertidumbre. La histórica Unión de Obreros y Empleados de COLEME ya no tiene actividad gremial y, hasta el momento, tampoco se ha pronunciado públicamente la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea