EL TITULAR DE LA DIÓCESIS DE MELO Y TREINTA Y TRES NO DIO EL AVAL PARA EL VIAJE DE RETORNO DEL SACERDOTE A COLOMBIA

MONSEÑOR DIJO QUE LA IGLESIA INVESTIGA LA DENUNCIA HECHA PÚBLICA A TRAVÉS DE UNA PINTADA EN EL MURO DEL GIMNASIO

El titular de la diócesis de Melo y Treinta y Tres confirmó la suspensión del párroco que desempeñaba tareas en Fraile Muerto, tras la decisión del religioso de retirarse de la comunidad sin el aval de la autoridad eclesiástica del departamento. La situación surge tras la aparición, en un muro del gimnasio de aquella ciudad, de una pintada con serias acusaciones contra el sacerdote de origen colombiano.

De acuerdo a lo informado por el propio monseñor Heriberto Bodenat, el padre de Fernando le había solicitado el permiso para viajar a su país de origen, lo que fue rechazado por parte de la máxima autoridad religiosa de la Diócesis, pero de todas formas el cura en cuestión resolvió dejar Uruguay y retornar a Colombia, motivo por el cual desde la Diócesis local se interpuso su suspensión.

Bodeant también confirmó que se inició una investigación tendiente a aclarar lo que fue denunciado a través de esa pintada anónima en Fraile Muerto: “hace unos cuantos días apareció en el gimnasio de Fraile Muerto una pintada donde se involucraba al sacerdote que estaba allí en la parroquia sexualmente con tres personas, una identificable por su apellido y las otras no fácilmente identificables porque se usaban sobrenombres. Por otro lado, el sacerdote me manifestó que quería volver a Colombia porque según me dijo que estaba en una situación de mucho estrés y se sentía muy mal, y yo le dije que no estaba de acuerdo, que podríamos tratar de esclarecer esta situación, de hecho se lo interrogó sobre eso y dijo que no era verdad, que era una calumnia, pero tampoco aportó mayor información. Le pedí que esperara unos días antes de tomar ninguna decisión, él siguió insistiendo en que quería volver, él mismo busco un pasaje de regreso, nos pidió ayuda, le dije que de ninguna manera, que yo no le iba a pagar pasaje para salir de una situación que no estaba aclarada, pero él por sus propios medios y con la ayuda de personas a las que él recurrió, compró su pasaje y regreso”, manifestó.

El obispo de la Diócesis de Melo y Treinta y Tres explicó que ante esta determinación del padre Fernando, se configura un hecho “sumamente irregular” respecto de la Iglesia: “primero porque abandona su responsabilidad en Fraile Muerto, lo hace de una forma intempestiva, lo hace sin acuerdo con el Obispo, y por eso yo lo suspendí. En este momento no tiene licencia para ejercer su ministerio en ninguna parte y sabiendo donde se encuentra ubicado, ya me comuniqué con las autoridades del lugar dándole a conocer esta resolución“, puntualizó, aclarando que la suspensión se puede levantar en caso de que el religioso vuelva a Uruguay y trate de esclarecer los hechos ocurridos: “por el momento lo único que tenemos es esa pintada en la pared del gimnasio que no queda suficientemente aclarada”, agregó.

Bodeant reafirmó la voluntad de la Iglesia por aclarar la situación: “seguiremos el tema hasta donde sea posible, el problema a veces es difícil identificar a las personas. Desde luego le doy importancia a eso que aparece en la pintada pero al mismo tiempo eso me pone ciertos límites. La única persona identificada es mayor de edad, entonces eso me está señalando un sacerdote que actúa en una forma que no corresponde a su ministerio y a su compromiso, si eso es verdad, porque la afirmación no alcanza para probar la certeza, pero en caso de que la acusación sea verdad, eso significa que ha habido relaciones con una persona adulta, es muy grave y amerita esa suspensión, incluso puede determinar que el sacerdote pierda su condición y deje totalmente ministerio, pero estaríamos hablando de una falta moral grave. Si eventualmente se tratara de alguna persona menor, ahí ya entramos en otro campo que es delictivo además de moral”, enfatizó.