Las autoridades locales de Fraile Muerto comenzaron a trabajar en gestiones para reactivar el funcionamiento del albergue transitorio para perros que fue clausurado en diciembre del año pasado por el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), luego de una serie de denuncias.
Carlos Melo, integrante del Departamento de Bienestar Animal de la Intendencia de Cerro Largo, visitó recientemente el predio junto a personal de la Policía Municipal. El objetivo de la inspección fue evaluar las condiciones actuales y analizar qué aspectos serían necesarios resolver para que el refugio vuelva a operar.
La inquietud surge tras el aumento de la población canina en la localidad, hecho que fue advertido por vecinos. Uno de los aspectos clave será la financiación, tanto para su reapertura como para asegurar una operativa sustentable en el tiempo.
El alcalde de Fraile Muerto, Gastón Nauar, se manifestó dispuesto a liderar las gestiones y cuestionó el cierre original del refugio. “El INBA intervino el refugio hasta que quedó el último perro y al momento de liberarlo se cerró todo. Según nos dijeron, había muchas denuncias y preocupación, pero las denuncias no eran de gente de la zona, ni siquiera sé si eran del departamento”, aseguró.
El jerarca también deslizó que podría haber existido una motivación política detrás del cierre: “Gente que ni de acá era denunció, y el INBA cerró el refugio”.
Por el momento, no se manejan plazos concretos, pero se continuará trabajando con diferentes actores institucionales para definir un plan de acción que permita reabrir el refugio con garantías adecuadas.