El presidente de la Asociación Nacional de Fomento Rural valoró el trabajo que realiza la Sociedad Fomento Rural, marcando presencia en el acto conmemorativo de los 50 años de su fundación.

Mario Buzzalino dijo en el Uruguay “somos pocos produciendo y son muchos menos dirigiendo, por lo que llevar adelante un emprendimiento de esta naturaleza sin lugar a dudas requiere talento pero también esfuerzo y voluntad, y esto es lo que se ha demostrado en esta Sociedad de Fomento a lo largo de tanto tiempo, que ha generado además consejeros con muy buen desenvolvimiento en la Comisión Nacional de Fomento”, manifestó.

Según comentó, cuando se creó el Sistema Nacional de Fomento llegaron a desarrollar actividades en el país unas 300 organizaciones: “eso tuvo una caída muy importante, hoy son 102 y con muchísimos menos productores en el campo; sin duda que muchos emprendimientos han quedado por el camino, además a nosotros nadie nos educa para ser dirigentes o gerentes de instituciones que llegan a desarrollar un volumen de negocios tan importantes como las que estamos en el día de hoy, y eso genera dificultades adicionales que se suplen cuando las directivas son apoyadas por los socios”, puntualizó, insistiendo en que una Sociedad Fomento es un agente de desarrollo en el territorio: “es muy notoria la diferencia de una zona que tiene una sociedad de fomento trabajando y la que no, una sociedad de fomento es un agente de desarrollo gratuito en el territorio, pero requieren apoyo no solamente del gobierno sino de la propia gente, se debe sentir e interpretar como una herramienta más del trabajador y pueden contribuir en grado sumo al desarrollo”, agregó.

En otro orden, Buzzalino se refirió al relacionamiento que la gremial mantiene con el gobierno, afirmando que existe un relacionamiento de “buena calidad”, y agregó: “cuando hablamos de la calidad de la comunicación o del relacionamiento, no quiere decir que sea todo que sí, aplaudir todo y seguir por los rumbos que nos pretenden marcar, no. La calidad del relacionamiento es la capacidad que tengamos nosotros de interactuar y de proponer, también de criticar cuando hay que hacerlo, decir que si cuando hay que decirlo, y decir que no cuando corresponde. Yo creo que es muy peligroso cuando la organización de productores se va a mezclar con otras cosas, como lo político partidario, para un lado o para el otro, eso es peligroso y generalmente no genera cosas buenas”, sentenció.