La huerta comunitaria reunió a vecinos, emprendedores y delegaciones de varios departamentos, con respaldo de la Intendencia y el MIDES

La huerta comunitaria Carandaí volvió a ser punto de encuentro el pasado fin de semana, al celebrar el Día Nacional de la Agroecología con una agenda que combinó talleres técnicos, intercambios de experiencias y una jornada festiva que reunió a vecinos y delegaciones de distintos departamentos.

Marcela Centena, referente del proyecto, expresó la satisfacción del grupo por la convocatoria lograda: “Estamos muy contentos del apoyo que tuvimos y de la fiesta que compartimos. Empezamos el sábado con un taller a cargo del ingeniero agrónomo Mario Remedio, de Paysandú, y contamos también con la participación del curso de huerta orgánica de la Agraria, con Pablo Haubman, y del ingeniero de Arbolado de la Intendencia, Bernardo Yarza. Fue un espacio de intercambio muy valioso para despejar dudas y compartir saberes”.

El domingo se realizó la fiesta central, que sumó propuestas artísticas, actividades familiares y la visita de representantes de instituciones como Ruralidad del MIDES, el CUDE de Rocha, colectivos de Treinta y Tres y la Asamblea Hue-Mirim, que trabaja en la defensa del agua de la Laguna Merín. “La organización implicó mucho esfuerzo, pero el resultado fue espléndido: un ambiente familiar, con mucho apoyo y participación”, valoró Centena.

La huerta, que nació en la administración pasada con la cesión del predio, cuenta hoy con el respaldo de la Intendencia de Cerro Largo, que ha puesto a disposición cuadrillas de funcionarios para mejorar el espacio y apoyar en nuevas etapas de desarrollo. Además, el programa Accesos del MIDES sumó a tres jóvenes que colaboran en las tareas diarias, junto a una cuadrilla municipal de seis personas encargada de la limpieza del predio.

El grupo fuerte de Carandaí está integrado por unas diez familias, a las que se suman vecinos y colaboradores ocasionales. Entre los próximos objetivos se destacan el fortalecimiento del riego en el invernáculo —con la reciente donación de un tanque y la próxima instalación de cintas de riego provistas por el Ministerio— y la ampliación de la chacra comunitaria, aprovechando la mejor época del año para plantar.

En comunidad se logran grandes cosas”, resumió Centena, quien destacó que la huerta no solo crece como espacio de producción, sino también como lugar de encuentro y aprendizaje colectivo.