EL ABISMO DEL PROTECCIONISMO

El Uruguay navega en un mundo de aguas tan agitadas en lo sanitario y en lo económico, que nos han permitido ver el abismo que algunos tienen como destino.

Los organismos internacionales surgidos para tratar de sostener la paz mundial y promover el desarrollo humano en el planeta, son estructuras colapsadas por la pandemia y tras unos torpes intentos de sostener la ecuanimidad que los justifica, afloraron las parcialidades que los dominan, llámense Covax, OEA, Unicef, Mercosur o Unión Europea.

El COVID les hizo caer el maquillaje y quedó al descubierto en lo sanitario, el mismo nacionalismo proteccionista que ya conocíamos en lo económico.

Todos los países en vías de desarrollo quisimos creer en el COVAX, ese idílico mecanismo internacional para asegurar una distribución equitativa de las vacunas en el mundo.Los más inocentes tardaron un poco más, pero finalmente todos hemos entendido que era solo un cuento infantil.

El Covax nos prometió 148.800 vacunas en el primer trimestrey la Unicef lo ratificó. Luego nos llega que recién a partir de marzo y hasta mayo. El 10 de marzo nos notificaron que llegarían en seis semanas. Luego nos indicaron que 48.000 llegarían a mediados de marzo y luego las demás. Esa fecha luego la corrieron a finales de marzo. Eso volvió a cambiar y nos avisaron que las primeras 48.000 dosis llegarían recién el 15 de abril y hoy ni siquiera hay fecha para las restantes 100.800.

Es todo cuento, el Covax no funciona porque la Unión Europea no permite que se exporten vacunas desde su territorio a las naciones del resto del mundo, hasta que ellos no estén debidamente abastecidos.

Mientras AstraZeneca no cumpla con sus obligaciones, todo lo que se produce en suelo europeo se distribuye a los europeos”, acaba de declarar el francés Thierry Breton, comisionado de mercados internos de la UE. “Si hay excedentes, se irán a otra parte“.

También EEUU y el Reino Unido han restringido las exportaciones de vacunas o componentes de vacunas producidos en sus territorios,“Si tenemos un excedente, vamos a compartirlo con el resto del mundo”, dijo Biden.

Europa, EE:UU y el Reino Unido corren a los codazos tratando de alcanzar a mediados de julio su inmunidad colectiva y con ella, recuperar sus economías y devorar a los postrados.

El mercado mundial de vacunas contra el Covid se cerró, salvo por CHINA.

Sirva el ejemplo para mostrar que en materia sanitaria mundial nos aqueja el mismo mal que en materia económica, el proteccionismo reinante en varios frentes.

Es el proteccionismo francés el que siempre abortará Tratado de Libre Comercio con el Mercosur. Sus subsidios agrícolas son como el Plan del Mides, no se encuentra quien los toque. En el pecado de su proteccionismo encontraron el castigo de la vaca loca, generada en sus condiciones artificiales de producción. Es mentira que les preocupa el ambiente o la deforestación amazónica para implantar agricultura, ellos, los franceses solos, generan mucha más polución industrial que Brasil.

Es el mismo proteccionismo de Fernández de Kirchner, el que no abre a la competencia el Mercosur y nos ahoga el desarrollo y empuja la emigración de nuestro capital humano. Argentina sabe que el Tratado con la UE no tiene solución, es como el sudario de Penélope, lo tejen de día y lo destejen de noche. Qué mejor que esperarlo. Por eso el embajador de Argentina ante la Unión Europea (UE), Pablo Ariel Grinspunanticipa que en el calendario electoral de 2022 o 2023 los países de Mercosur tienen comicios y que eso puede entorpecer los avances para destrabarlo. Argentina nos arrastra a su naufragio.

Bidenno prometió libre mercado ni le interesa, busca el consenso de París para enfrentar con los europeos a China y Rusia, que lo traen loco.

En medio de esas aguas tempestuosas, debemos poner rumbo a aguas menos hostiles. Hay que comenzar a hablar con Asia, y ojalá Brasil y Paraguay nos acompañen. Ya nos llegaron las vacunas desde China, que nos tendió la mano, y si no fuera por ellasestaríamos en el quinto infierno. Nuestra complementariedad económica con Asia es más que favorable, no tenemos obstáculos estructurales para llegar con nuestros productos y ellos ya llegaron con los de ellos. Si es desde allí que nos llegan las señales de apertura sanitaria y económica que tanto esperamos, es hora de echarse a andar.