Federico Graña propone penas alternativas y mayor inversión en rehabilitación en lugar de ampliar el sistema carcelario.
El Subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social, Federico Graña, advirtió que la descentralización carcelaria y la penalización del microtráfico de drogas han contribuido al aumento del número de personas en situación de calle. Según el jerarca, el sistema político se debe una discusión profunda sobre este fenómeno y señaló que sería preferible priorizar penas alternativas y la inversión en lugares de rehabilitación.
“Creo que faltan muchas cosas y lo primero que hace falta es una gran discusión de las y los uruguayos, con mucha madurez del sistema político. Hace diez años, el fenómeno de la situación de calle no impactaba tanto en el interior. Parte de lo que ocurrió fue el proceso de descentralización carcelaria. Hay barrios enteros en algunos departamentos del interior donde familiares de personas privadas de libertad se trasladaron para acompañarlas, generando asentamientos que hoy reflejan este problema”, explicó Graña.
El jerarca puso en evidencia la contradicción de políticas anteriores: por un lado, se liberaba la posibilidad de grandes depósitos de dinero sin explicación, y por otro, se penalizaba el microtráfico, provocando la saturación de cárceles de mujeres. “¿Fue eso una solución para la seguridad o para luchar contra el narcotráfico? Tenemos que analizar qué acciones tomar y cómo implementar penas alternativas que eviten la ruptura de vínculos familiares. Si una persona sale de la cárcel sin redes de apoyo, termina en la calle”, indicó.
Graña enfatizó que muchos jóvenes que cometen delitos menores por primera vez, muchas veces vinculados al consumo problemático de sustancias, podrían beneficiarse de penas alternativas en clínicas o programas de rehabilitación pre-sentenciales. Actualmente, estos lugares de rehabilitación son insuficientes, lo que obliga a reforzar el sistema carcelario sin atacar la raíz del problema.
“Para cambiar estas conductas debemos entender las situaciones que las generan y brindar oportunidades para salir de ellas, ofreciendo esperanza de vida. Esto está vinculado también a problemas de salud mental y altas tasas de suicidio juvenil. Muchos jóvenes ven un futuro limitado, sin esperanza de superación, y el círculo de violencia se reproduce. Tenemos que acompañar y generar condiciones que rompan ese ciclo”, concluyó.