El director de Tránsito de la Intendencia, Washington Barreto, analizó el aumento de los siniestros fatales, defendió el trabajo educativo en escuelas y se refirió a los reclamos por radares, reductores de velocidad y señalización en distintos puntos de Melo.

La preocupación por los siniestros de tránsito volvió a instalarse en Cerro Largo tras los recientes accidentes fatales registrados en el departamento. En una extensa entrevista, el director de Tránsito de la Intendencia, Washington Barreto, señaló que la seguridad vial continúa siendo uno de los principales desafíos y remarcó la necesidad de fortalecer la educación y la prevención.

Barreto reconoció que las últimas semanas han sido particularmente complejas y expresó que “esto es lo que tenemos que corregir y combatir entre todos”. Recordó que durante los primeros meses del año se había logrado una reducción importante en la cantidad de fallecidos, aunque los recientes hechos volvieron a encender las alarmas.

En ese contexto, destacó el programa educativo que la Dirección de Tránsito desarrolla en centros de enseñanza del departamento. Según indicó, la respuesta de niños y adolescentes ha sido muy positiva y permitió comprobar que existe un mayor conocimiento de las normas de circulación. “Los chiquilines saben mucho más de tránsito de lo que imaginábamos y eso también es fruto del trabajo que realizan los docentes”, afirmó.



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El jerarca sostuvo que la formación temprana es una herramienta fundamental para cambiar conductas a largo plazo. “Si queremos una sociedad más responsable en el tránsito, tenemos que empezar por educar a quienes serán los conductores del futuro”, señaló.

Durante la entrevista también se abordaron los reclamos de vecinos por la instalación de radares, reductores de velocidad y nuevas señalizaciones en distintos barrios de Melo. Barreto manifestó que muchas de las situaciones actuales responden a decisiones tomadas años atrás y consideró necesaria una revisión integral de la cartelería y de algunos dispositivos existentes.

En relación a los radares fijos, sostuvo que la solución pasa principalmente por el control permanente y la educación. “Lo importante es lograr que la gente respete las velocidades permitidas por convicción y no solamente cuando ve un radar”, expresó.

Asimismo, adelantó que se trabaja en conjunto con técnicos especializados para evaluar cambios que permitan mejorar la circulación y reducir los riesgos en puntos considerados conflictivos de la ciudad.

Finalmente, reiteró que la seguridad vial requiere el compromiso de toda la comunidad. “La educación, la prevención y el orden son los pilares para construir un tránsito más seguro”, concluyó.