Las refacciones obligaron a reducir la atención y limitar la agenda, aunque el servicio de documentación se mantiene activo para no dejar a los usuarios sin trámites esenciales.

La obra que se ejecuta en la Oficina de Identificación Civil de Melo ingresó en su etapa final y, de no mediar nuevos imprevistos, quedaría concluida en la primera semana de marzo. Mientras tanto, la dependencia funciona con capacidad reducida, una agenda limitada y con la sala de espera instalada al aire libre, como parte de las medidas adoptadas para garantizar seguridad y continuidad del servicio.

El director del Departamento del Interior de Registro y Emisión de la Dirección Nacional de Identificación Civil, Crio. M. Alejandro Ojeda, explicó que se trata de una intervención largamente esperada. Señaló que, aunque la oficina se veía ordenada, “tenía problemas muy importantes en baños, cocina, humedades, filtraciones en paredes y en el cielorraso”, por lo que fue necesario encarar una reforma integral que también incluyó el recambio de luminarias y cañerías.

Los trabajos comenzaron el 13 de enero, iniciándose por los baños, con cambio de azulejos y cañerías. Sin embargo, a fines de ese mes surgieron complicaciones adicionales cuando se retiró el cielorraso. Ojeda relató que allí “apareció suciedad, un fuerte olor a humedad y rastros de roedores que ingresaban desde el exterior”, lo que obligó a retirar completamente esa estructura y realizar tareas de desinfección. Actualmente se avanza en la colocación del nuevo cielorraso.

Ante este escenario, se resolvió restringir el acceso al local y reducir el tránsito interno de personas. El jerarca explicó que la decisión central fue continuar con la emisión de documentos porque “es nuestro cometido y no podemos dejar indocumentadas a las personas”, aun cuando eso implicara trabajar por debajo de la capacidad habitual y limitar la cantidad de trámites diarios.

Ojeda también descartó la posibilidad de trasladar el servicio a otro local del Ministerio del Interior, indicando que el principal obstáculo es la conectividad especial que requieren los equipos. Según explicó, no se trata de una red común, sino de un sistema que debe estar enlazado directamente con la Dirección y el Ministerio, lo que dificulta encontrar un espacio alternativo adecuado.

Si bien la licitación preveía un plazo más corto, surgieron trabajos no contemplados inicialmente, especialmente en la cañería, que debió ser sustituida al detectarse su mal estado. “No había pérdidas, pero era evidente que había que aprovechar la obra para hacer ese cambio”, afirmó el jerarca, estimando que los trabajos finalizarán en los primeros días de marzo.

Finalmente, subrayó que el objetivo de fondo es mejorar la calidad del servicio. En ese sentido, sostuvo que la obra apunta a “mejorar el espacio de trabajo de los funcionarios y que los usuarios, cuando concurran, tengan un lugar más cómodo”, apostando a una atención más eficiente una vez normalizado el funcionamiento.