Morel anunció austeridad total y el contador Alejandro Duarte presentó un análisis pormenorizado de la deuda
En una conferencia de prensa realizada en la sede de la Comuna, el intendente de Cerro Largo, Christian Morel, junto al contador general Alejandro Duarte y el secretario general Pablo Duarte, confirmaron la delicada situación financiera de la comuna, con un pasivo acumulado de 1.610 millones de pesos.
El jefe comunal indicó que la Intendencia se encuentra sin líneas de crédito abiertas en el sistema financiero, con cuentas bloqueadas por ANCAP y una deuda millonaria con proveedores, lo que dificulta incluso el pago de salarios. Morel fue categórico al afirmar que “no tenemos bancos que nos den crédito al día de hoy, estamos sin un peso en caja y a nueve días de pagar los sueldos confiando solamente en la recaudación de SUCIVE y alguna partida nacional”.
La gravedad de la situación llevó a definir un plan de emergencia basado en “austeridad total”. Entre las primeras medidas, Morel confirmó la suspensión temporal de toda colaboración con organizaciones culturales, deportivas y sociales, priorizando el pago de sueldos y el funcionamiento de servicios esenciales como los comedores y el plato caliente. También se trabaja en renegociar alquileres y reducir la operativa de áreas como tránsito para achicar gastos operativos. Además, reconoció que “hay entre 400 y 500 funcionarios excedentes, aunque los ceses no son prioridad inmediata”.
El encargado de Hacienda, Alejandro Duarte, presentó un análisis pormenorizado de la deuda. Explicó que los números surgieron a partir de la rendición de cuentas de 2024 y el relevamiento actualizado al 16 de julio. Duarte remarcó que “al cierre de 2024 ya había un pasivo de 1.435 millones de pesos, compuesto por 121 millones de deuda bancaria, 406 millones de fideicomiso y más de 500 millones con proveedores. En seis meses creció a 1.610 millones, lo que agrava aún más la situación”.
Duarte reveló que durante el último año de gestión, la Intendencia gastó 1,10 pesos por cada peso que ingresaba, y actualmente más del 57% de lo recaudado debería destinarse exclusivamente al pago de deudas. “Estamos ante un desbalance total, cualquier empresa en estas condiciones estaría cerrada, estamos en situación de quiebra”, enfatizó.
El contador también advirtió que para revertir esta realidad será necesario gastar incluso menos de lo presupuestado: “Para cubrir el pasivo y garantizar servicios tenemos que recortar aún más, necesitamos generar excedentes y bajar el déficit”.
Morel cerró asegurando que se intentará reconstruir la confianza con proveedores para garantizar obras con certificación, pero dejó claro que los próximos meses serán de ajuste y fuerte restricción de gastos.