La propuesta se desarrolla en la piscina del Club Unión, con alta participación de alumnos, y se proyecta su extensión a Río Branco y Fraile Muerto.

Las actividades acuáticas se han consolidado como uno de los ejes más valorados dentro del programa de escuelas de verano en el departamento. La iniciativa, que se desarrolla los días martes y jueves en la piscina del Club Unión, convoca a instituciones educativas que concurren de forma rotativa, permitiendo que dos escuelas por jornada accedan a la propuesta.

Desde la coordinación deportiva de Primaria se destacó que esta experiencia “significa una oportunidad muy linda para los niños” y que además permite trabajar múltiples aspectos educativos. El profesor Juan García subrayó que no se trata solo de una salida recreativa, sino de una instancia con fuerte contenido pedagógico, ya que “es una propuesta educativa desde varios puntos de vista, vinculada a la autonomía, el cuidado de las pertenencias en el vestuario, el respeto por las normas de seguridad y la adaptación al medio acuático”.

El interés que despiertan estas actividades ha sido alto y sostenido, convirtiéndose en uno de los puntos fuertes de las escuelas de verano. García remarcó que, en años anteriores, el programa atravesó algunas dificultades, pero que propuestas como la actividad acuática generaron “una gran demanda por parte de los alumnos y de las distintas escuelas”.

En cuanto a la organización, explicó que el cronograma contempla no solo la piscina del Club Unión, sino también otras alternativas en el departamento. En ese sentido, se viene coordinando para que la escuela 138 de Río Branco pueda acceder a la piscina municipal de esa ciudad. Según indicó, “hubo muy buena receptividad y varios puntos de encuentro”, aunque aún restan ajustar detalles vinculados a equipamiento como flotadores, que de no resolverse este año, quedarán encaminados para el próximo.

Además, algunas escuelas agendan actividades en la playita de Fraile Muerto, donde profesores municipales reciben a los grupos para realizar propuestas de kayak y otras prácticas acuáticas, ampliando así el abanico de experiencias.

Más allá del aprendizaje formal, el coordinador resaltó el valor social de la iniciativa, señalando que para muchos niños es la primera vez que visitan una piscina. En ese proceso, se trabaja previamente con docentes y directores aspectos básicos como el uso del vestuario, ya que “todo eso también es educativo y forma parte de lo que rodea a la actividad acuática, no solo lo que ocurre dentro del agua”.

El proyecto de escuelas de verano se concibe como una extensión pedagógica del año lectivo. En los propios centros educativos se desarrollan actividades deportivas, didácticas y lúdicas, manteniendo la continuidad de los contenidos programáticos, pero en un marco más recreativo, que aprovecha el verano como una etapa propicia para este tipo de propuestas.