La Intendencia reactivó los trabajos tras la licencia municipal y destaca el trabajo coordinado con OSE para completar proyectos viales y evitar daños en el pavimento.
Luego de culminado el período de licencia del personal municipal, la Intendencia de Cerro Largo retomó esta semana las obras de infraestructura en distintos puntos de Melo. El director general del área, Nicolás Gramajo, indicó que el reinicio de las tareas permite avanzar en proyectos que habían quedado pendientes de 2025 y, al mismo tiempo, comenzar a sentar las bases de las obras previstas para 2026.
El jerarca explicó que, tras “unos merecidos días de descanso para el personal de Obras y de Maquinaria”, los equipos volvieron a trabajar con intensidad, retomando intervenciones ya iniciadas y planificando nuevas acciones. Entre las prioridades actuales se encuentran el Camino Vecinal y la zona de avenida Leandro Gómez, donde se avanza en la etapa final de un proyecto de la administración anterior que comprende la construcción de veredas a nuevo y la posterior iluminación del sector.
Otro de los frentes de obra destacados es el barrio Popular, una intervención impulsada por la actual administración que se encuentra en su tramo final. Gramajo señaló que restan “unos 500 metros de cordón” y la preparación de las calles para su bituminización, confirmando que todo el barrio quedará asfaltado, acompañado por pluviales y cordón cuneta, lo que representa “un cambio sustancial” para esa zona de Melo.
En el barrio Arpi, en tanto, las tareas se encuentran prácticamente concluidas, quedando pendiente el sellado de arena y la última capa de bitumen. El director explicó que una rotura de un caño de OSE generó un bache importante, lo que obligó a intervenir nuevamente en coordinación con el ente. En ese sentido, destacó la “muy buena voluntad” del personal de OSE, con quienes se trabaja en conjunto para resolver la situación y retomar la obra en los próximos días.
Gramajo subrayó que la coordinación con OSE es clave para garantizar la calidad de las obras viales. En la mayoría de los casos, dijo, se planifican las intervenciones de forma conjunta para asegurar que las redes de agua y saneamiento estén en condiciones antes de bituminizar, evitando así roturas posteriores y la necesidad de rehacer trabajos. “Trabajando en coordinación se evitan pérdidas de tiempo, materiales y recursos, y se logran soluciones duraderas”, afirmó.
El jerarca remarcó que, si bien siempre pueden surgir imprevistos, la planificación conjunta permite minimizar inconvenientes y optimizar los recursos, dejando obras mejor terminadas y con proyección a futuro para la ciudad.