El presidente de la República se refirió a la situación de la histórica cooperativa de Melo y señaló que será necesario encontrar alternativas para atender el impacto sobre productores y trabajadores.
El cierre definitivo de la Cooperativa de Lechería de Melo (COLEME) continúa generando repercusiones a nivel nacional. En las últimas horas, el presidente de la República, Yamandú Orsi, se refirió a la situación de la industria arachana y reconoció que el escenario representa un importante desafío para el sector lácteo.
La cooperativa, fundada en 1932 y considerada una de las instituciones productivas más emblemáticas de Cerro Largo, resolvió su disolución tras una asamblea de productores que definió además la presentación a concurso de acreedores.
Consultado sobre el tema, Orsi admitió la complejidad del momento y sostuvo que será necesario buscar alternativas que permitan amortiguar las consecuencias del cierre.
“Hay que buscarle la vuelta, porque hay productores, hay trabajadores atrás, y se les va a pedir una mano, por lo que entendí, al ecosistema lácteo”, expresó el mandatario al referirse a la situación de la cooperativa melense.
El presidente agregó que se trata de una realidad que debe analizarse con responsabilidad. “Es complicado. Tenemos que ser responsables de cómo sostenemos y lo que realmente sostenemos”, afirmó, haciendo referencia a los desafíos que enfrenta actualmente la actividad lechera.
La decisión adoptada por COLEME afecta de forma directa a los 26 trabajadores que permanecían vinculados a la empresa, quienes continuarán desempeñando tareas hasta este viernes mientras culminan los procesos de producción y distribución pendientes.
A nivel productivo, la cooperativa procesaba actualmente unos 6.000 litros de leche diarios y mantenía una deuda cercana a los 12 millones de pesos con los remitentes. Tras el cierre, los productores deberán redireccionar su producción hacia otras industrias lácteas.
Las declaraciones de Orsi se suman a la preocupación existente en Cerro Largo por el futuro de una empresa que durante casi un siglo formó parte de la identidad económica y social del departamento.
