La obra salesiana avanza hacia un modelo que integra capacitación, comunidad y empresas locales, con el objetivo de abrir caminos reales de inserción laboral para adolescentes y jóvenes.

La Obra Salesiana Picapiedras cerró el año con una muestra que reunió a todos sus programas —CAIF, Club de Niños y Centro Juvenil— y que sirvió como presentación del nuevo rumbo que la institución está tomando: un proyecto formativo más integrado, con foco en el Proyecto Joven, que pretende convertirse en un puente directo hacia el empleo.

El director Martín Álvarez explicó que “este 2025 fue de cambios, innovaciones y muchas novedades” y señaló que por primera vez el cierre de talleres se realizó unificando los tres proyectos para mostrar al barrio todo lo que se viene trabajando. Destacó que la institución realizó cursos junto a UTU e INEFOP, abiertos tanto a adolescentes como a la comunidad, lo que permitió ampliar el alcance de la propuesta.

El énfasis, sin embargo, está puesto en el salto que Picapiedras quiere dar a partir de 2026. Álvarez detalló que la institución se presentó ante INEFOP para transformarse en un centro formador: “La idea es que seamos nosotros quienes capacitemos a los jóvenes que egresan y también a la comunidad, trabajando con recursos propios y en vínculo con empresas locales”. Este relacionamiento con el sector privado es uno de los requisitos del Proyecto Joven y una de las claves para su impacto real.

El director subrayó que la inserción laboral continúa siendo un desafío para Melo: “Cerro Largo es el departamento con menos desempleo, pero también con mayor informalidad. Necesitamos que las empresas sepan que desde Picapiedras salen gurises formados; lo que precisan es una oportunidad”.

Hoy la obra atiende a más de 300 niños, adolescentes y familias, con lista de espera en los tres programas y el objetivo de ampliar los cupos del Centro Juvenil. El trabajo de los referentes comunitarios, el diálogo con candidatos en el año electoral y la respuesta del intendente electo Christian Morel —quien se comprometió a mejorar la iluminación del barrio— marcaron un 2025 particularmente activo para la institución.

A nivel edilicio, Picapiedras también muestra un crecimiento sólido. Álvarez dijo que “lo logrado en infraestructura es mucho más de lo que soñamos” y que ahora el esfuerzo se concentra en fortalecer la propuesta educativa. La institución ya cuenta con un convenio por un terreno lindero al CAIF, donde prevé ampliar sus acciones formativas, pensando incluso en una futura escuela de oficios: “Tiempo al tiempo; ya está la idea, tenemos los gurises y sabemos cuál es el horizonte”, resumió.