Dos proyectos muestran resultados en ganadería familiar y horticultura hacia sistemas más sustentables
Este 31 de julio se realizaron visitas a predios de Cerro Largo que participan en la segunda edición de la política Senda Agroecológica, iniciativa implementada por la Dirección General de Desarrollo Rural (DGDR) del MGAP con financiamiento del Banco Mundial. La propuesta busca impulsar proyectos que promuevan la transición hacia sistemas de producción agroecológicos, a través de organizaciones locales que actúan como Agentes Territoriales de Desarrollo Rural (ATDR).
El primer proyecto, coordinado por la Sociedad de Fomento Rural de Cerro Largo, está integrado por seis productores familiares ganaderos, cuatro de los cuales participaron previamente en el plan “Ganadería y Clima”. La meta es “escalar lo aprendido” e incorporar nuevas familias al proceso de mejora de la sustentabilidad en sistemas ganaderos. En la recorrida participaron la Dra. Gloria Viera (DGDR), la Ing. Agr. Isabel Barrios (técnica responsable), el Dr. Nicolás Marchand y los productores visitados: Francisco Segredo y Iris Arellano.
Segredo maneja 593 hectáreas, con 78% de campo natural —11% de él mejorado—, dedicadas al ciclo completo de vacunos. Arellano lidera el establecimiento “El Silencio”, de 209 hectáreas en Sauce del Convento, donde combina cría de vacunos y ovinos con venta de terneros, vacas de descarte y lanares. “Las diferencias de edad, experiencias y manejo enriquecen al grupo, que además tiene un 50% de predios liderados por mujeres”, destacó Viera.
El segundo proyecto, también con la Fomento de Cerro Largo como ATDR, reúne a seis productores hortícolas de la zona de Melo. Son unidades pequeñas —en promedio trabajan 2 hectáreas— que producen zapallo, maíz, boniato, hortalizas de hoja, frutilla y papa, con predominio de mano de obra familiar. Hasta ahora utilizaban técnicas convencionales, pero el proyecto iniciado en 2024 busca introducir prácticas agroecológicas: mejorar el suelo con enmiendas orgánicas y abonos verdes, reducir el uso de agroquímicos con trampas y enemigos naturales, y aplicar técnicas como la solarización y bioinsumos generados en la Escuela Agraria de Melo.
“El desafío es avanzar hacia sistemas más sustentables y fortalecer la dimensión social, integrando a las comunidades y promoviendo producciones locales con principios agroecológicos”, explicó el Ing. Agr. Pablo Haubman, técnico del proyecto.