El 10 de setiembre de 1815 José Artigas firmaba en Purificación dos documentos: el que sería conocido como Reglamento de Tierras y una carta al Cabildo de Montevideo en la que solicitaba dos sacerdotes para fundar las “Escuelas de la Patria”. Recordando esa presencia de la Iglesia en la educación de los niños de la Patria naciente, desde 2007 se celebra en Uruguay cada 10 de diciembre el Día de la Educación Católica.

El obispo de la Diócesis de Melo y Treinta y Tres, Heriberto Bodeant, evaluó la realidad de la educación católica en nuestro departamento. Consultado por Atlas, dijo que actualmente en Cerro Largo hay varias instituciones católicas de educación formal, y no formal, como es el caso de la obra Picapiedras: “a nivel de educación formal tenemos al colegio Monseñor Lasagna, continuación del Liceo Salesiano por un emprendimiento de los mismos profesores que han continuado haciendo educación católica, María Auxiliadora con su liceo, pero también primaria e inicial, y los dos colegios de larga trayectoria como el Dámaso y el Agustín de la Rosa, en tanto en Río Branco tenemos el colegio Nuestra Señora de las Mercedes y el colegio Santa Angela. Todos estos colegios ofrecen una educación con una tonalidad católica, con valores no necesariamente para personas confesionalmente católicas sino que valoran esta propuesta educativa, y se recibe a quien quiera acercarse”, indicó, reconociendo que en la actualidad la educación católica debe plantearse como desafíos tres cuestiones muy importantes, por un lado tener una identidad católica, ofrecer una educación de calidad y en tercer lugar auto-sostenimiento: “la Iglesia no cuenta con una cartera de recursos que permitan financiar esta actividad, de modo que cada institución depende siempre del aporte o colaboración de sus padres, empezando por pagar sus mensualidades, porque son colegios pagos aunque hay algunos alumnos becados, hay consideraciones por algunas situaciones, pero hay que pensar que se sostiene precisamente por ese aporte”, agregó.