A 201 años de la Declaratoria de la Independencia, el historiador Matías Borba invitó a mirar aquel acontecimiento sin conocer su desenlace

La celebración del 25 de Agosto suele presentarse como una fotografía del nacimiento del Uruguay. Sin embargo, detrás de aquella jornada existía un escenario político abierto, con diferentes posibilidades sobre el futuro del territorio. Esa mirada, alejada de las certezas que aporta el paso del tiempo, fue uno de los ejes planteados por el historiador Matías Borba durante el acto conmemorativo realizado en Melo.

Borba propuso recuperar la incertidumbre que rodeaba a los protagonistas de 1825 y recordó que las tres leyes aprobadas en Florida no establecían la creación de un Estado independiente. La primera rompía los vínculos con el Imperio de Brasil, mientras que la segunda declaraba la incorporación de la Provincia Oriental a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Por eso, una de las principales claves de su exposición fue dejar de mirar aquellos acontecimientos desde el resultado que conocemos actualmente. “Nosotros estamos empezando por la última página. Ya sabemos lo que pasó”, señaló, al advertir que para quienes participaron de aquel proceso la creación de Uruguay no constituía un destino inevitable.

En ese sentido, definió la Declaratoria como “el lanzamiento de un nuevo proyecto político y el inicio de una Guerra contra el Imperio de Brasil”, pero subrayó que ninguno de sus protagonistas podía anticipar que aquel conflicto terminaría dando lugar a un Estado independiente.

La construcción de esa identidad nacional fue además un proceso posterior. Borba recordó que incluso después de 1830 continuaron las discusiones acerca del futuro del nuevo país y que recién hacia el último cuarto del siglo XIX comenzó a consolidarse con mayor claridad la idea de Uruguay como Estado.

El historiador también llamó a observar la fecha desde el concepto de conmemoración. Recordó que conmemorar significa “recordar juntos” y que cada celebración constituye una interpretación del pasado realizada desde el presente. En esa construcción, sostuvo, la sociedad selecciona determinados acontecimientos y les otorga un significado que continúa vigente generaciones después.

 

EL VALOR DE VOLVER A PREGUNTAR

Para Borba, la historia no debería ser utilizada simplemente como un conjunto de respuestas o lecciones para el presente. Su valor está también en permitir comprender que las personas del pasado vivieron en circunstancias diferentes, enfrentaron incertidumbres y tomaron decisiones dentro de un abanico de posibilidades que no conocemos completamente.

“La pregunta entonces radica no solo en lo que pasó, sino en por qué las cosas fueron como las conocemos, y por qué no fueron de otra forma”, planteó durante su intervención.

Desde esa perspectiva, sostuvo que estudiar historia puede contribuir a formar ciudadanos más tolerantes y comprensivos, porque permite acercarse tanto a personas muy diferentes como a otras que compartieron miedos, expectativas y esperanzas similares a las actuales.

El mensaje tuvo además un destinatario especial: los jóvenes presentes en el acto. Borba los invitó a aprovechar estas fechas para preguntarse por la historia de sus familias, de sus localidades y de la sociedad en la que viven, aunque advirtió que las respuestas históricas rara vez son definitivas.

“El pasado es un país extraño, y visitarlo es una aventura que merece la pena”, expresó al cerrar su discurso.

Durante su intervención, el historiador agradeció al Gobierno de Cerro Largo por la invitación y también saludó al Centro Unión Obrero de Melo por sus 103 años de trayectoria, incorporando así otra dimensión de la memoria colectiva departamental a la conmemoración.