Trabajadores, familiares y vecinos acompañaron con emoción el cierre definitivo de la cooperativa láctea, símbolo de la producción y el empleo en Cerro Largo
Aunque parezca difícil de creer, este lunes bajó definitivamente la persiana una de las empresas más emblemáticas de Cerro Largo. Sobre las 14 horas, tras finalizar el último turno de trabajo y concluir la industrialización del remanente de leche que quedaba en planta, cerró sus puertas la Cooperativa de Lechería de Melo (Coleme), poniendo fin a una historia de 93 años.
La jornada estuvo marcada por la tristeza, las lágrimas y la incertidumbre de los cerca de 30 trabajadores que culminaron sus tareas por última vez. A las afueras de la planta, vecinos, familiares, ediles departamentales y ciudadanos autoconvocados se hicieron presentes para acompañar un momento cargado de simbolismo para la comunidad melense.
Antes del cierre definitivo, los trabajadores participaron de una reunión con autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Desde la cartera se aseguró que el Estado será garante del cumplimiento de las obligaciones laborales y se expresó confianza en que herramientas como la Ley de Empleo Integral puedan contribuir a generar alternativas para quienes quedaron sin su fuente laboral.
El cierre de Coleme no solo implica la pérdida de una industria histórica, sino también el fin de una cooperativa profundamente arraigada en la identidad productiva y social de Melo.
