Pedro Scremini cuestionó la estrategia impulsada por el INBA, aseguró que la mayoría de los productores comparte la preocupación del intendente y reclamó una política “realista” para enfrentar los ataques de perros a la producción rural.

La discusión sobre la problemática de los perros sueltos en Cerro Largo continúa generando fuertes repercusiones. Esta vez fue el productor agropecuario y criador ovino Pedro Scremini quien salió públicamente a respaldar la postura del intendente Christian Morel, luego de que el jefe comunal manifestara sentirse “solo” por la falta de apoyo de las organizaciones agropecuarias tras plantear la necesidad de adoptar medidas más firmes para enfrentar la situación.

Para Scremini, esa percepción no refleja el sentir de buena parte de la sociedad. “Creo que de ninguna manera está solo. La mayoría de las personas con sentido común entiende que este problema solo puede resolverse cumpliendo la ley y retirando los perros de la vía pública”, afirmó.

El productor sostuvo que los dichos de Morel deben interpretarse en el contexto de una realidad que afecta desde hace años a productores y vecinos, aunque aclaró que cualquier actuación debe desarrollarse respetando procedimientos y garantías para los animales.

Su pronunciamiento se produjo luego de que el intendente Christian Morel expresara públicamente su malestar por la falta de respaldo que, según afirmó, recibió de distintos sectores tras plantear la necesidad de encontrar una solución para la problemática de los perros sueltos. “No estoy nada conforme. El día que salí a manifestar lo que podría ser una solución, los productores me dejaron solo”, sostuvo el jefe comunal al ser consultado por los colegas de La Voz de Melo. Incluso señaló que quedó expuesto como “un asesino de perros” y agregó sentirse “desilusionado” porque, a su entender, ninguna organización agropecuaria salió a respaldar su posición. “Ahora que las líneas de trabajo las ponga otro, que se manejen de la manera que crean que es la mejor”, manifestó el Intendente.

UN REFUGIO, PLAZOS DE ADOPCIÓN Y UN DESTINO INEVITABLE

Al profundizar sobre el tema, Scremini sostuvo que la solución pasa por crear un refugio municipal donde los perros sean trasladados y permanezcan durante un período prudencial para intentar su adopción. Sin embargo, advirtió que esa alternativa difícilmente prospere en el caso de animales adultos y con antecedentes de agresividad. “Pensar que perros grandes, de cuatro, cinco o seis años, que han atacado ganado, van a ser adoptados es una tomada de pelo. Hay que respetar etapas, encerrarlos, dar un plazo para la adopción, pero si nadie los reclama ni los adopta, el destino final será el sacrificio humanitario”, expresó.

Según indicó, el principal problema es que Cerro Largo no dispone actualmente de un refugio con esas características, por lo que entiende que ese debería ser el primer paso antes de cualquier otra medida.

Scremini también fue crítico con la actuación de las gremiales agropecuarias. A su entender, la única institución que se manifestó públicamente fue la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo, mientras que otras organizaciones departamentales y nacionales han mantenido silencio. “Hay omisión, frialdad y falta de empatía con los productores. La Sociedad Agropecuaria fue la única que fijó posición; el resto no ha acompañado públicamente este reclamo”, sostuvo.

Otro de los cuestionamientos estuvo dirigido al Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA). El productor aseguró que las políticas impulsadas por el organismo no resolverán el problema de fondo y fue especialmente duro con sus autoridades. “Se le está mintiendo a la gente. Se hace creer que la adopción resolverá el problema cuando eso no va a ocurrir. Están cuidando sus cargos y no dicen lo que realmente piensan”, afirmó, reclamando “un sinceramiento político” sobre la situación de los perros sueltos en Uruguay.

Finalmente, Scremini recordó que recientemente sufrió importantes pérdidas en su establecimiento debido al ataque de perros sobre su majada y cuestionó la respuesta recibida por parte de las autoridades policiales. Relató que, pese a advertir la presencia de personas con perros dentro de su campo, no obtuvo una intervención inmediata y al día siguiente encontró varios animales muertos.

“Lo que perdimos fue mucho material genético y el trabajo de toda una familia. No pretendo que nadie venga a conversar conmigo; simplemente espero que las autoridades cumplan con su responsabilidad de proteger a los ciudadanos”, concluyó.