A un año de asumir la conducción de la Intendencia de Cerro Largo, el jefe comunal realizó un balance de los primeros meses de administración, repasó obras, maquinaria, limpieza, caminería, descentralización, situación financiera y planteó algunos de los objetivos para los próximos años.

Al cumplirse el primer año de la actual administración departamental, el intendente de Cerro Largo, Christian Morel, realizó un extenso balance de la gestión y reconoció que el comienzo estuvo marcado por dificultades financieras y la necesidad de recomponer vínculos con proveedores. Según explicó, los primeros meses fueron diferentes al período posterior, cuando comenzaron a concretarse varias de las iniciativas previstas.

Morel señaló que los 365 días transcurrieron “llenos de desafíos, llenos de incertidumbre” y recordó que al asumir debió afrontar una etapa inicial destinada a recuperar crédito y confianza. Algunos proveedores, según indicó, no estaban dispuestos a venderle a la comuna, situación que obligó a realizar gestiones para normalizar el funcionamiento.

Superada esa primera etapa, el intendente considera que la administración pudo avanzar en una serie de proyectos. Entre ellos mencionó la adquisición de maquinaria, obras en barrios, mejoras en espacios públicos, descentralización, caminería rural, infraestructura deportiva y cultural.

En materia de inversiones, destacó que la Intendencia incorporó maquinaria por unos 300 mil dólares con recursos propios, mientras que otros equipos fueron adquiridos con apoyo de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. También aseguró que actualmente cerca del 90% de la maquinaria municipal se encuentra operativa, frente a una situación inicial que, según recordó, presentaba numerosos equipos fuera de servicio.

“Creo que hay buena planificación, hay buenos logros y son muy importantes”, sostuvo Morel al evaluar el primer año, enumerando entre los avances la intervención en barrios, el desarrollo del Parque Rivera, las obras del Barrio Sóñora, la recuperación de espacios públicos, el nuevo estadio de fútbol y mejoras en el Estadio Ubilla.

 

BARRIOS, LIMPIEZA, MAQUINARIA E INTERIOR

Uno de los aspectos sobre los que puso especial énfasis fue la intervención directa en los barrios. El intendente aseguró que la intención es mantener una metodología de trabajo que permita ingresar a una zona, realizar distintas mejoras y continuar posteriormente con otros sectores de la ciudad.

En ese marco, mencionó el avance de obras de infraestructura y recuperación de calles, además de la instalación de sistemas de recolección individual de residuos. La meta planteada es ampliar progresivamente esta modalidad y alcanzar unas 2.000 soluciones de recolección domiciliaria hacia fin de año.

Respecto al servicio de limpieza, Morel adelantó cambios para los próximos meses y sostuvo que desde el 1.º de septiembre la administración pretende asumir un papel más activo en la recolección. También se prevé incorporar nuevos vehículos y equipamiento.

La nueva maquinaria municipal, en tanto, comenzó a ser sometida a las capacitaciones correspondientes antes de entrar plenamente en funcionamiento. El jefe comunal explicó que los equipos no podían ser utilizados inmediatamente después de su llegada porque los operadores debían completar los cursos exigidos por las empresas proveedoras.

Entre las adquisiciones mencionó retroexcavadoras, camiones, camionetas, vehículos destinados a los centros barriales, carros y maquinaria para mantenimiento de espacios verdes. “A medida que vamos capacitando vamos a ir largando la máquina”, explicó, asegurando que el objetivo es evitar que la falta de equipos vuelva a detener los trabajos.

maquinaria nueva intendencia de cerro largo

Parte de la nueva maquinaria y herramientas incorporadas por la Intendencia durante el primer año de gestión, destinadas a reforzar los trabajos en Melo y el interior del departamento.

La descentralización también ocupó un lugar destacado en el balance. Morel indicó que durante el período se destinaron unos 20 millones de pesos a los municipios para caminería y anunció controles periódicos sobre la utilización de esos recursos. Su intención es recorrer las alcaldías cada tres meses y complementar el seguimiento con reuniones abiertas con los vecinos.

En caminería rural, destacó que ya se intervinieron alrededor de 800 kilómetros, aunque reconoció que el departamento cuenta con una extensa red de caminos y que todavía queda mucho por hacer. El clima aparece como uno de los principales obstáculos para mantener el ritmo de las obras.

En cuanto a Melo, anunció que el plan de cuadrillas de bacheo ya está en funcionamiento y planteó como objetivo completar unas 150 cuadras de mantenimiento durante 2026, para posteriormente incrementar ese volumen.

El intendente también se refirió a barrios que todavía esperan intervenciones. Sobre Los Vascos, ubicó una posible actuación hacia fines de 2027, mientras que evitó adelantar detalles sobre un nuevo barrio que se encuentra en preparación.

Morel sostuvo que las prioridades deben atender primero las necesidades básicas de la ciudad. “Quiero modificar todos los barrios, quiero levantar las calles de Melo, quiero mejorar la limpieza”, afirmó, aunque aclaró que su visión de ciudad también incluye inversiones en espacios deportivos, culturales y recreativos.

En ese horizonte ubicó proyectos como una futura piscina y un parque acuático, además de la recuperación de infraestructura existente. “Mi sueño es que sea una ciudad que pueda tener mucha infraestructura para recibir”, resumió.

Otro de los temas abordados fue la situación financiera de la Intendencia. Morel reconoció que la administración heredó obligaciones importantes y señaló que se está trabajando para cumplir con compromisos anteriores al mismo tiempo que se generan nuevos proyectos.

En esa línea, destacó que la comuna está pagando las obligaciones generadas durante su administración al contado, mientras procura cumplir con las deudas heredadas mediante planes de pago. Según explicó, disponer de líneas de crédito o mecanismos de financiamiento permitiría acelerar varias obras, aunque sostuvo que actualmente la Intendencia debe avanzar con los recursos disponibles.

 



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El problema de los perros sueltos también fue planteado durante la entrevista. Morel reconoció que se trata de una situación de larga data y sostuvo que la Intendencia seguirá trabajando dentro de sus competencias, incluyendo atención veterinaria y acciones vinculadas a las castraciones.

En relación al tema de La Pedrera, no es que yo entré hace un año y nacieron 300 perros”, señaló, remarcando que se trata de un problema que viene de administraciones anteriores y que, según su visión, requiere una respuesta sostenida.

También habló de la disposición final de residuos y de la necesidad de avanzar hacia una solución ambiental definitiva. Estimó que el cierre de la actual Pedrera requeriría una inversión cercana al millón de dólares y advirtió que no alcanza con clausurar el lugar sin contar previamente con una alternativa adecuada para la disposición de residuos.

Durante la entrevista, el intendente reconoció que existen numerosas demandas pendientes y sostuvo que la administración debe avanzar progresivamente, atendiendo las prioridades y las posibilidades reales.

A modo de cierre del balance, Morel se mostró conforme con el trabajo realizado durante el primer año, aunque insistió en que todavía resta una parte importante del programa de gobierno. “Falta todo eso que dicen y que soñamos poder llegar al máximo posible”, expresó, colocando el foco en continuar las intervenciones durante los próximos años.