El cierre de la histórica cooperativa láctea genera preocupación por el futuro de los trabajadores, los productores y la actividad lechera en el departamento. Gobierno, oposición y representantes del sector coinciden en la gravedad del impacto, aunque difieren sobre los caminos para revertir la situación.

La decisión de cerrar definitivamente la Cooperativa de Lechería de Melo (Coleme) marcó uno de los episodios económicos más sensibles de los últimos años para Cerro Largo. Fundada en 1932 y considerada una de las cooperativas de producción más antiguas del país, la empresa dejará de funcionar tras una prolongada crisis financiera y productiva que terminó volviéndola inviable.

Con apenas unos 6.000 litros de leche diarios ingresando a planta y una importante deuda acumulada con productores, la resolución adoptada por los socios abre una etapa de incertidumbre para trabajadores, remitentes y para toda una cuenca lechera que desde hace años viene perdiendo volumen de producción.

CARÁMBULA: “COLEME HOY NO ES VIABLE COMO EMPRESA”

El subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Matías Carámbula, fue contundente al analizar la situación. “Coleme es una larga agonía”, afirmó, señalando que la cooperativa enfrenta problemas estructurales que exceden las dificultades coyunturales.

Según explicó, la principal limitante es la falta de una cuenca lechera capaz de sostener una industria de esas características. “Coleme hoy en día no es viable como empresa, no tiene una cuenca lechera que pueda sostener una producción para mantener una industria de este tipo”, sostuvo.

Carámbula remarcó que la realidad debe asumirse con responsabilidad, aunque reconoció el fuerte impacto que genera la desaparición de una institución histórica para Melo y Cerro Largo.

Al mismo tiempo, indicó que el desafío inmediato es generar alternativas para productores y trabajadores. Destacó que los remitentes ya vienen coordinando soluciones con otras industrias y valoró especialmente la disposición de Conaprole para recibir la producción.

Respecto a los cerca de 30 trabajadores afectados, señaló que el Estado deberá recurrir a herramientas como seguros de paro especiales y otras medidas que permitan una transición “lo menos dura posible”.

BOTANA: “ES EL PEOR PIÑAZO A NUESTRA ECONOMÍA Y A LA PSICOLOGÍA DE NUESTRO PUEBLO”

Desde la oposición, el senador Sergio Botana expresó una visión mucho más crítica y emotiva sobre la situación. “Es un día triste, de los más tristes de todos los días”, afirmó al referirse al cierre de una empresa que considera parte de la identidad de Cerro Largo.

Para el exintendente, Coleme representa mucho más que una fuente de empleo. “Es el símbolo del trabajo, el símbolo de la producción, la unión del campo con la ciudad”, señaló.

Botana sostuvo que las consecuencias trascienden la pérdida de puestos laborales y advirtió sobre el impacto anímico que provoca en la comunidad. “El golpe sobre la psicología del pueblo pega durísimo”, expresó.

Pese al complejo escenario, aseguró que no renuncia a la posibilidad de encontrar una salida que permita reactivar la cooperativa. Confirmó contactos con los ministros de Trabajo y Ganadería y adelantó que continuará realizando gestiones.

Coleme tiene que seguir”, afirmó, insistiendo en la necesidad de revisar costos de producción, energía, transporte y el sistema de regulación de precios para devolver competitividad a la actividad.

Incluso planteó que el cierre de la cooperativa durante la gestión de un ministro de Ganadería oriundo de Cerro Largo “sería un símbolo espantoso, una frustración espantosa”.



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DE IZAGUIRRE: RECONSTRUIR LA CUENCA ANTES QUE LA INDUSTRIA

El presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Ricardo de Izaguirre, también manifestó preocupación por el cierre en un momento en que la lechería uruguaya muestra indicadores de crecimiento.

Hoy la lechería está creciendo a un 15%”, recordó, señalando la paradoja que supone perder una industria mientras el sector atraviesa una etapa expansiva.

De Izaguirre destacó que la situación obliga a reflexionar sobre las dificultades que enfrentan las cuencas alejadas de la zona lechera tradicional del país.

Recordó que Coleme llegó a contar con una infraestructura importante y una base de productores mucho más amplia que la actual.

Para el titular de Inale, la prioridad pasa por recuperar primero la producción de leche.

Hay que producir leche y después ver cómo vuelve a resurgir”, afirmó al referirse a cualquier alternativa futura para la industria y los trabajadores.

FTIL: “SE DESMITIFICA QUE UNA EMPRESA CIERRE POR CULPA DEL SINDICATO”

La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) también se pronunció tras conocerse la resolución.

El dirigente Robert Labruna señaló que dentro de Coleme ya no existía actividad sindical organizada y recordó que los trabajadores afiliados permanecían en seguro de paro extendido.

Se desmitifica que cierra una fábrica o una empresa por culpa del sindicato”, afirmó.

Labruna sostuvo además que desde hace años la federación viene alertando sobre el deterioro de la cuenca lechera del norte del país y la necesidad de fortalecer el desarrollo industrial fuera del eje tradicional del sur.

A su entender, la situación actual es consecuencia de problemas estructurales que no fueron abordados a tiempo.