El proyecto entra en fase de ejecución tras años de gestiones y habilita nuevas oportunidades logísticas para la región

La hidrovía de la Laguna Merín dio un paso decisivo con la adjudicación del dragado del Canal San Gonzalo y el canal Sangradouro al Consorcio Lagoa Mirim, en un proceso que se consolidó tras el vencimiento de los plazos legales sin nuevas objeciones. El presidente de la Comisión Técnica Mixta, Paulo Beck, remarcó que “se trata de una señal clara de que la obra finalmente tiene luz verde luego de más de una década de trámites”.

El avance fue confirmado durante una reunión binacional en la ciudad de Pelotas, donde autoridades de Uruguay y Brasil analizaron temas estratégicos para la región. Allí, se destacó que “la culminación del proceso licitatorio obliga ahora al inicio de las obras, algo largamente esperado”.

Según explicó Beck, el dragado permitirá recuperar la navegabilidad en tramos que hoy presentan serias limitaciones, señalando que “hay sectores donde prácticamente se puede cruzar caminando, lo que impide el desarrollo del transporte fluvial”. En ese sentido, subrayó que la obra será fundamental para que embarcaciones uruguayas puedan acceder al puerto de Río Grande y continuar hacia otros destinos.



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El proyecto también impulsa el desarrollo de infraestructura en territorio uruguayo, ya que “se abren condiciones reales para avanzar en la instalación de puertos en el río Tacuarí y el Cebollatí”, lo que contribuirá a reducir costos logísticos y potenciar la producción.

La inversión prevista por parte de Brasil ronda los 58 millones de reales y el dragado se extenderá hasta Santa Vitória do Palmar, donde también se proyecta la instalación de una terminal portuaria.

De cara a lo que viene, la Comisión Técnica prevé nuevas instancias de trabajo conjunto, incluyendo visitas a posibles terminales en Cerro Largo y Treinta y Tres. Beck destacó que “estos avances representan una oportunidad concreta para generar empleo y desarrollo en una de las regiones con mayores dificultades socioeconómicas tanto en Uruguay como en el sur de Brasil”.

El jerarca concluyó que este impulso “marca un antes y un después para la integración regional, con impacto directo en la producción, el trabajo y la competitividad de toda la zona”.