El ajuste fue acordado entre la Intendencia y las empresas que prestan el servicio. Los operadores sostienen que la suba es necesaria para afrontar el incremento de costos y mejorar la prestación.

El transporte urbano de pasajeros en Melo comenzó este lunes con una nueva tarifa. Desde ayer el boleto pasó a costar 25 pesos, lo que representa un incremento de cinco pesos respecto al valor que regía hasta ahora.

La actualización fue acordada entre la Intendencia de Cerro Largo y las empresas locales que brindan el servicio, en un contexto marcado por el aumento de los costos operativos, especialmente los vinculados al combustible.

El empresario del sector y titular de la empresa Decatur, Dardo Rodríguez Realán, señaló que se trata de una corrección necesaria para sostener la actividad. Según explicó, “después de un largo período el boleto urbano pasó a costar 25 pesos”, calificando el ajuste como “una suba módica para lo que realmente estamos necesitando”.



Espacio Publicitario


Publicidad


Rodríguez indicó que la medida fue habilitada tras una reunión mantenida con el intendente departamental y aseguró que el incremento representa un alivio para las empresas. “Es una ayuda”, expresó al referirse a la nueva tarifa.

Además del ajuste del boleto, las empresas y la Intendencia avanzan en otras acciones para mejorar el servicio. El empresario sostuvo que existe el compromiso de intervenir en calles utilizadas por los ómnibus urbanos y avanzar en mejoras de infraestructura, incluyendo refugios para pasajeros. “La idea es que todo el mundo salga beneficiado en este tema”, afirmó.

Consultado sobre el futuro del transporte urbano, Rodríguez consideró que es necesario revisar algunos recorridos para optimizar la cobertura de distintos barrios sin afectar las frecuencias actuales. También reconoció que el sector enfrenta una disminución sostenida en la cantidad de usuarios debido al crecimiento del parque automotor y de motocicletas en la ciudad.

Respecto a una eventual incorporación de unidades eléctricas, señaló que se trata de una posibilidad que debe analizarse cuidadosamente. “Es una inversión muy importante y hay que ver cómo repercute en los números finales”, manifestó, agregando que aún existen interrogantes sobre el tratamiento ambiental de las baterías una vez finalizada su vida útil.