Técnicos, autoridades y referentes locales participaron de una jornada centrada en los Mapas de Riesgo de Inundación y los Sistemas de Alerta Temprana para Río Branco, Melo y Lago Merín.

La Dirección Nacional de Aguas (DINAGUA) del Ministerio de Ambiente desarrolló una jornada de intercambio sobre la reducción del riesgo de inundaciones y las herramientas técnicas disponibles para mejorar la planificación y la gestión ante estos eventos.

La instancia reunió a técnicos, autoridades y referentes locales con el objetivo de analizar la problemática que generan las inundaciones en Río Branco, Melo y Lago Merín, además de profundizar en el funcionamiento de los Mapas de Riesgo de Inundación y los Sistemas de Alerta Temprana.

Durante el encuentro también se buscó conocer cuánto sabe la población sobre estas herramientas y recoger información proveniente del territorio, especialmente de quienes conocen de primera mano la dinámica de las crecidas y sus consecuencias.

Conocer el territorio para anticiparse al impacto

Gimena Araujo, gerente de Evaluación de Sistemas Hídricos de DINAGUA, destacó la importancia de mantener un vínculo directo con las comunidades y con las situaciones que se presentan en cada localidad. En ese sentido, señaló que para el organismo es fundamental “estar en contacto con la problemática en territorio”, ya que la gestión de los recursos hídricos también comprende el abordaje de los riesgos asociados tanto a excesos como a déficits de agua.

La jerarca explicó que uno de los objetivos es continuar fortaleciendo los Sistemas de Alerta Temprana para inundaciones, herramientas que permiten anticipar la evolución de una crecida y, al mismo tiempo, evaluar qué consecuencias puede tener sobre la población y la infraestructura.

Según Araujo, estos sistemas permiten combinar “las capacidades técnicas de predicción del evento hidrológico” con el conocimiento de los efectos que una crecida puede generar en el territorio, incluyendo viviendas, servicios públicos e infraestructura.

 



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En ese esquema, los Mapas de Riesgo de Inundación cumplen un papel central porque permiten identificar y delimitar las diferentes zonas según el nivel de afectación que pueden experimentar. La especialista explicó que existen sectores donde las inundaciones son recurrentes y otros que solamente han registrado episodios en circunstancias excepcionales.

Esa información también tiene incidencia en la planificación territorial, ya que, como señaló Araujo, en aquellos lugares que presentan afectaciones frecuentes “no podemos colocar infraestructura sensible”, particularmente aquella considerada de necesidad primaria para la comunidad.

La jornada permitió además poner en común el conocimiento que existe en las propias localidades. Desde DINAGUA se plantea incorporar información sobre las zonas que históricamente resultan afectadas, la dinámica de las inundaciones y también la forma en que los habitantes responden frente a esos episodios.

Araujo remarcó que se trata de información que los propios referentes territoriales “conocen muy bien” y que resulta necesaria para mejorar las herramientas de prevención. El propósito, sostuvo, es conocer las características de la población, sus actividades y arraigos, así como “su forma de conducirse en esos momentos”, para avanzar en un trabajo conjunto que permita gestionar de mejor manera el riesgo de inundaciones.