El centro educativo funciona con normalidad en lo académico, aunque enfrenta limitaciones en áreas de apoyo

La Escuela Agraria de Melo inició el año lectivo 2026 con una matrícula que alcanza los 155 estudiantes, consolidándose como un centro de referencia regional que recibe alumnos no solo de Cerro Largo, sino también de departamentos como Treinta y Tres, Durazno y distintas localidades del área de influencia.

Las clases comenzaron el 2 de marzo con los cursos de Educación Básica Integrada (EBI) en modalidad de alternancia y el bachillerato tecnológico agrario, mientras que días después se sumó el curso técnico terciario, que presenta una sostenida demanda y ha contribuido a incrementar la cantidad de estudiantes.

Desde la dirección del centro, la Dra. Lucy Díaz destacó que el año comenzó “con bastante normalidad” en lo que refiere a la cobertura docente, ya que las asignaturas están cubiertas y el proceso de designación de horas se viene desarrollando con agilidad, más allá de ajustes puntuales.

No obstante, la institución enfrenta dificultades en su operativa diaria debido a la falta de personal en áreas clave como limpieza y gastronomía. Esta situación obliga a reorganizar recursos humanos para sostener servicios esenciales, especialmente teniendo en cuenta que la escuela brinda desayuno, colación, almuerzo, merienda y cena a los estudiantes.



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Estamos bastante justos para poder cubrir todos los turnos”, explicó la directora, señalando que se han debido reforzar algunos sectores en detrimento de otros mientras se gestionan nuevos cargos. Actualmente, hay vacantes sin cubrir por cambios de funciones, procesos jubilatorios y designaciones pendientes.

A pesar de estas limitaciones, el funcionamiento general se mantiene, aunque con exigencias adicionales para el personal disponible. En ese sentido, Díaz subrayó la necesidad de contar con más funcionarios para acompañar la dimensión del centro educativo.

La procedencia diversa del alumnado sigue siendo una característica distintiva de la institución, con estudiantes que llegan desde zonas rurales cercanas en el caso del EBI, y desde puntos más distantes en el bachillerato y el nivel terciario, lo que refuerza el rol regional de la escuela.

Mientras continúan las gestiones para cubrir los cargos faltantes, la dirección apuesta a sostener el servicio educativo y atender la creciente demanda, en un contexto donde la formación agraria mantiene su relevancia en el interior del país.