El productor lechero Wiston Rivero sostuvo que la crisis de la cooperativa se arrastraba desde 2016 y destacó el ingreso a Conaprole como una oportunidad para revitalizar la cuenca lechera de Cerro Largo.
El cierre definitivo de la Cooperativa de Lechería de Melo (Coleme) sigue generando repercusiones en todo el país. Para el productor lechero de Cerro Largo, Wiston Rivero, la situación no fue una sorpresa, sino el desenlace de un largo proceso de deterioro que se venía arrastrando desde hace años.
En entrevista con La Mañana, Rivero afirmó que “el cierre fue la crónica de una muerte anunciada” y aseguró que la crisis comenzó tras la finalización del convenio entre Coleme y Conaprole en 2016. “Ahí comenzaron diez años de calvario, donde los productores recibíamos un precio inferior al promedio y durante mucho tiempo trabajamos por debajo de los costos de producción”, señaló.
El productor, oriundo de la Colonia Wilson Ferreira Aldunate y segunda generación de tamberos en un establecimiento familiar con 70 años de historia, recordó que siempre remitió su producción a Coleme. Sin embargo, sostuvo que durante años los productores debieron soportar atrasos en los pagos y una situación financiera cada vez más compleja.
“El mayor esfuerzo lo hicieron los productores. Muchos quedaron endeudados y con el aparato productivo destruido. Además, se perdieron puestos de trabajo y mano de obra especializada que tuvo que abandonar la actividad”, expresó.
Rivero también lamentó la pérdida de una institución que llegó a reunir cerca de 400 productores y que en sus últimos tiempos apenas contaba con diez remitentes. “Se perdió la institucionalidad que crearon nuestros padres. Había un campo de recría, un almacén de insumos y una estructura cooperativa muy fuerte que se fue desgranando lentamente”, recordó.
Pese al duro golpe que significó el cierre, destacó la rápida respuesta que encontraron los productores a través de Conaprole. De hecho, el pasado 5 de junio recibió por primera vez en muchos años un camión de la cooperativa nacional para retirar la leche de su establecimiento.
“Es el inicio de un nuevo tiempo”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que la incorporación de los productores de la cuenca a Conaprole representa una oportunidad para desarrollarse nuevamente y mantenerse dentro del sistema cooperativo.
Rivero defendió además el papel de la principal cooperativa láctea del país. “No voy a permitir que se diga que Conaprole se beneficia con esto. Está haciendo un acto de solidaridad cooperativa con los productores. Lo que estamos viendo es la expresión del verdadero espíritu cooperativo”, señaló.
Mirando hacia adelante, el productor se mostró optimista sobre el futuro de la lechería en Cerro Largo. Consideró que la cuenca tiene un enorme potencial de crecimiento y que la llegada a Conaprole puede ser el punto de partida para una recuperación.
“Lo que pretendo como gremialista es que la cuenca crezca exponencialmente. Hoy estamos por debajo del subsuelo. Una planta que llegó a procesar entre 50.000 y 60.000 litros diarios terminó recibiendo apenas 6.000 litros”, indicó.
Finalmente, valoró el momento que atraviesa el sector lechero a nivel nacional y expresó su esperanza de que los productores de Cerro Largo puedan comenzar a beneficiarse de esa realidad. “Esperamos recibir por primera vez la bonanza de este buen momento que vive la lechería”, concluyó.
