El dragado comenzará en el segundo semestre y será clave para el desarrollo logístico de Cerro Largo y la región

El proyecto de la hidrovía Uruguay–Brasil avanza hacia una etapa clave y se estima que podrá movilizar hasta 2 millones de toneladas de carga por año, especialmente una vez que se concrete la terminal granelera proyectada sobre el río Tacuarí.

El gobierno del estado de Río Grande del Sur confirmó que el consorcio Lagoa Mirim, integrado por Eco Prime Engenharia y Petcom Construcción, fue el adjudicatario de la licitación para las obras de dragado. El contrato se firmará en un plazo de 30 días y los trabajos comenzarán en el segundo semestre del año.

La intervención, que demandará una inversión superior a los 10 millones de dólares, se concentrará principalmente en los canales San Gonzalo y Sangradouro, un tramo considerado estratégico por ser la conexión entre la Laguna Merín, la Laguna de los Patos y el puerto de Río Grande.

Desde el sector privado, el empresario uruguayo Carlos Foderé señaló a El País que estudios técnicos ya estimaban un movimiento superior al millón de toneladas anuales en productos como arroz, soja y madera, y que con la incorporación de fertilizantes desde Brasil se podría alcanzar un volumen cercano a los 2 millones. En ese sentido, afirmó que “el crecimiento será progresivo” a medida que se consolide la operativa.



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La hidrovía tendrá una extensión de 1.960 kilómetros y conectará el noreste del país —incluyendo departamentos como Cerro Largo, Treinta y Tres y Lavalleja— con el sistema portuario brasileño. El esquema prevé que la carga sea embarcada en territorio uruguayo y transportada en barcazas hacia el puerto de Río Grande.

Además de mejorar la competitividad del sector productivo, el proyecto permitirá reducir costos logísticos y generar nuevas oportunidades de desarrollo en la región. También se espera un impacto positivo en la actividad portuaria y en la integración binacional.

El exembajador uruguayo en Brasil, Guillermo Vallés, destacó que “nunca se había llegado a esta etapa”, subrayando la relevancia de contar con un consorcio adjudicado y la licitación ya formalizada.

Se trata de una iniciativa que lleva más de dos décadas en proceso y que ahora comienza a concretarse, posicionando a la Laguna Merín y al río Tacuarí como puntos estratégicos para el comercio exterior del país.