La cooperativa lechera más emblemática de Cerro Largo cierra definitivamente sus puertas, dejando sin actividad a unos 30 trabajadores y poniendo fin a una parte fundamental de la identidad productiva y social del departamento.
Este viernes marcará el final de una historia que comenzó en 1932 y que durante más de nueve décadas acompañó el crecimiento de generaciones de cerrolarguenses. La Cooperativa de Lechería de Melo (Coleme) cesa su actividad tras años de dificultades económicas que terminaron por hacer inviable su continuidad.
La planta industrializará por última vez la leche que permanece en stock antes de ser higienizada y quedar inactiva. Detrás del cierre quedan cerca de 30 trabajadores que pasarán al seguro de desempleo, productores con millonarias deudas pendientes de cobro y múltiples interrogantes sobre el futuro de las instalaciones y de la lechería en el noreste del país.
Más allá de los números, la desaparición de Coleme representa la pérdida de una institución profundamente ligada a la historia de Melo y Cerro Largo. Durante décadas fue fuente de empleo, motor de la producción local y símbolo del esfuerzo cooperativo. Su cierre no solo impacta en la economía, sino también en la memoria colectiva de una comunidad que vio en sus productos una presencia cotidiana y una parte de su identidad.
