Mientras se procura rescatar y dar en adopción a parte de los animales, las autoridades evalúan medidas específicas para los perros con enfermedades transmisibles y aquellos que han desarrollado comportamientos salvajes.

En medio de la preocupación generada por los reiterados ataques de jaurías a ovinos y vacunos en predios cercanos al vertedero de La Pedrera, una delegación del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA) llegó a Cerro Largo para abordar la problemática junto a autoridades, productores rurales y organizaciones de la sociedad civil.

La comitiva estuvo encabezada por el presidente del INBA, Esteban Vieta, quien participó de una reunión en la sede de CUCEL y posteriormente recorrió el vertedero, donde se concentra una importante población de perros que desde hace años genera preocupación en la zona.

Durante el encuentro, Vieta destacó la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva integral. Según explicó, no solo existe una afectación a la producción rural por los ataques a animales, sino también riesgos vinculados a la salud pública.

Nos encontramos con una problemática muy grande que requiere un abordaje conjunto. Hay productores afectados, organizaciones protectoras, instituciones públicas y vecinos involucrados en una situación compleja”, señaló.

El jerarca informó que estudios realizados en la zona detectaron la presencia de enfermedades zoonóticas en una proporción significativa de los animales analizados. “Casi el 50% de las muestras recogidas presentan diferentes enfermedades que pueden transmitirse a las personas”, afirmó, agregando que la cercanía del vertedero con centros educativos, viviendas y lugares de trabajo incrementa la preocupación.



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Ante este escenario, el INBA trabaja en distintas alternativas para reducir la población canina existente en el lugar. Vieta explicó que uno de los objetivos es rescatar y reubicar la mayor cantidad posible de animales mediante el apoyo de organizaciones protectoras del departamento.

Estamos conversando con distintas ONG para que puedan recibir aquellos perros que no presenten problemas sanitarios ni de comportamiento y así facilitar su adopción”, indicó.

No obstante, reconoció que existen situaciones más complejas. Según explicó, algunos animales presentan enfermedades graves o conductas completamente asilvestradas que dificultan su reinserción. “Hay perros que han modificado su comportamiento de forma tal que no pueden ser adoptados ni reubicados, por lo que deberán evaluarse otras medidas dentro de los protocolos correspondientes”, manifestó.

El presidente del INBA sostuvo además que la problemática tiene su origen en años de abandono de animales en el vertedero. “Los culpables somos quienes permitimos que esto ocurra. Hay personas que no castran a sus mascotas y cuando tienen cachorros los abandonan en este lugar, generando una situación que termina afectando a toda la sociedad”, expresó.

En paralelo, las autoridades trabajan junto al Gobierno Departamental en acciones para evitar que el problema vuelva a repetirse una vez que se reduzca la población canina del vertedero. Entre las medidas analizadas figuran mejoras en el control del predio, sistemas de videovigilancia y cambios en la gestión del espacio.

Finalmente, Vieta exhortó a la población a promover la tenencia responsable de animales. “La castración y la adopción responsable son herramientas fundamentales para evitar que este tipo de situaciones sigan ocurriendo”, concluyó.