INDA asegura que hay recursos para atender a los evacuados de Río Branco

Desde el organismo confirmaron que hay recursos para asistir a los evacuados y aclararon que la entrega de carne respondió a una limitación de almacenamiento, no a un racionamiento.

La asistencia alimentaria destinada a las personas afectadas por las inundaciones en Río Branco llevó al Instituto Nacional de Alimentación (INDA) a realizar una aclaración respecto a la cantidad de carne entregada para la elaboración de las comidas destinadas a los evacuados.

La directora del organismo, Micaela Melgar, negó que se haya establecido una reducción en las cantidades de carne y explicó que el esquema de asistencia se encuentra definido por un protocolo acordado con el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) y los coordinadores de los CECOED.

Según explicó la jerarca, el protocolo determina las cantidades de alimentos que corresponden de acuerdo con el número de personas atendidas y contempla las distintas preparaciones que pueden realizarse en los centros de evacuación. En el caso de la carne, precisó que la referencia establecida es de 240 gramos por persona, por elaboración, descartando de esa manera que exista una instrucción para reducir la cantidad a 130 gramos.

Melgar señaló que la actualización del protocolo busca precisamente evitar interpretaciones diferentes entre los organismos y facilitar la respuesta ante una emergencia. La existencia de estas pautas, sostuvo, permite “facilitar a todos” la gestión, desde quienes deben organizar y preparar las comidas hasta el propio INDA, que necesita prever las compras y mantener las reservas necesarias.

La situación registrada en Río Branco, de acuerdo con su explicación, tuvo otro origen. En determinado momento se informó al INDA que había 52 personas evacuadas, por lo que el cálculo realizado establecía una necesidad cercana a 187 kilos de carne. El inconveniente apareció al momento de concretar la entrega, debido a la capacidad disponible para conservar el producto.

“Había un problema locativo, pero no de cantidades”, explicó Melgar, al referirse a la capacidad de almacenamiento existente en el lugar. Según detalló, el freezer disponible permitía recibir inicialmente unos 90 kilos, por lo que esa fue la cantidad entregada en esa oportunidad, quedando previsto completar posteriormente el volumen necesario.

La directora remarcó que no se trató entonces de una decisión del INDA de reducir la alimentación de las personas evacuadas, sino de una cuestión estrictamente vinculada con las condiciones para almacenar el producto. La distribución, además, se organiza semanalmente por razones logísticas y de conservación.

A esto se sumó que la cantidad de personas alojadas en los centros de evacuación comenzó a disminuir. Por esa razón, Melgar explicó que la situación también cambió respecto al cálculo inicial y que “la carne hoy en stock es suficiente para completar las elaboraciones”.

 

Coordinación institucional ante las emergencias

Más allá de la situación puntual generada en Río Branco, la directora del INDA puso el énfasis en la necesidad de mejorar la comunicación entre los organismos que participan de la respuesta ante una emergencia.

Melgar contó que, al tomar conocimiento de los cuestionamientos, primero procuró determinar si efectivamente había existido algún error en el cálculo o en el envío. Luego de realizar las verificaciones correspondientes, aseguró que “había sido bien calculado, bien enviado”, por lo que entendió que la diferencia surgió de una interpretación vinculada a la cantidad recibida y a la capacidad de almacenamiento.

Para la jerarca, el episodio también deja planteada una cuestión de funcionamiento institucional. “El Estado no se puede comunicar así”, afirmó, al cuestionar que una diferencia entre organismos pueda llegar directamente a la opinión pública antes de utilizar los mecanismos de coordinación previstos.

Melgar recordó que el protocolo fue recientemente acordado en la Torre Ejecutiva, con participación de los coordinadores de los CECOED, justamente con el objetivo de establecer procedimientos claros y agilizar la respuesta. En ese marco, señaló que ante cualquier inconveniente “si hay algún error detectado, hay que reportarlo”, de manera que la Dirección Nacional de Emergencias pueda trasladar la situación al organismo correspondiente y procurar una solución.

La directora sostuvo que la comunicación directa entre las instituciones es especialmente importante cuando se trata de situaciones de emergencia, donde las necesidades pueden modificarse rápidamente y las decisiones deben ajustarse a la evolución del escenario.

En ese sentido, consideró que plantear públicamente una discrepancia sin antes recurrir a los canales establecidos “no es una forma eficiente” de resolver el problema. La prioridad, sostuvo, debe estar puesta en que los organismos trabajen coordinadamente para que la asistencia llegue en tiempo y forma a quienes la necesitan.

Melgar vinculó esta situación con los desafíos que deberá enfrentar el país ante futuras emergencias y consideró que lo ocurrido debe servir como advertencia. Lo definió como “una señal de alarma” y remarcó que, frente a un evento de mayor magnitud, “no hay lugar para estas cosas”, en referencia a las dificultades de coordinación entre las instituciones.

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