No solo producimos alimentos, también generamos integración social y bienestar”, destacó Mauricio Passegui

Las huertas comunitarias continúan creciendo como una herramienta que va más allá de la producción de alimentos, posicionándose como espacios de integración social y promoción de la salud en distintos puntos del país.

Desde la Red de Huertas Comunitarias, se plantea como uno de los principales desafíos fortalecer estos espacios mediante el trabajo conjunto con instituciones tanto de la sociedad civil como del Estado, en una estrategia que busca ampliar su impacto en la comunidad.

Mauricio Passegui, integrante de la red, explicó quela red de huertas comunitarias del Uruguay, a la cual integra Carandaí, está compuesta por otras 34 huertas en siete departamentos”, destacando además la importancia de los encuentros nacionales como instancias de intercambio y construcción colectiva.

En ese sentido, subrayó que el objetivo central es “promover la agroecología y la agricultura urbana y periurbana”, en un contexto donde “el sistema alimentario ha ido transformándose y el alimento pasó a ser una mercancía cuando debería ser un derecho”.



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Passegui remarcó que el trabajo de las huertas no se limita a lo productivo, sino que también apunta a generar cambios sociales, señalando que “no solo producimos alimentos, también promovemos valores como la justicia y la integración social en una sociedad que está muy fragmentada”.

Tras la última asamblea realizada en Melo, la red acordó avanzar en una estrategia de alianzas con organismos como el Ministerio de Salud Pública, el MIDES, intendencias y municipios, entendiendo que “nuestras finalidades van más allá de producir alimentos”.

El referente destacó además el impacto en la salud integral, indicando que estos espacios “permiten trabajar tanto la salud física como la salud mental”, en un contexto donde “la huerta se transforma en una medicina natural y muy efectiva”.

Finalmente, valoró el carácter inclusivo de estas iniciativas, afirmando que “las huertas son abiertas a toda la comunidad, sin condiciones”, lo que permite la participación de personas de distintas edades y realidades, generando “un espacio de encuentro que enriquece a todos”.