La medida comenzó como un plan piloto y cuenta con el respaldo de las familias. Desde la dirección aseguran que “la convivencia era más con el celular que con el compañero que estaba al lado”.
El Liceo Nº 2 de Melo resolvió implementar una medida que restringe el uso de teléfonos celulares en los grupos de 7º y 8º grado, buscando mejorar la convivencia, la concentración en clase y la interacción entre los estudiantes.
La decisión fue adoptada por la dirección del centro educativo tras constatar problemas vinculados al uso inadecuado de dispositivos móviles dentro y fuera del aula, además de reiteradas inquietudes planteadas por docentes.
El director de la institución, profesor Andrés Leles Da Silva, explicó que la situación se venía observando especialmente en los estudiantes que comienzan su trayectoria en enseñanza media. En ese sentido, sostuvo que “notábamos una pérdida sustancial del contacto con el compañero, del diálogo y también una pérdida considerable de concentración dentro del aula”.
Según indicó, también existían dificultades relacionadas al mal uso de redes sociales y conflictos generados a partir de la utilización de celulares. “Había una queja generalizada de los docentes porque se perdía mucho tiempo en clase por el uso del dispositivo”, afirmó.
La iniciativa se implementa como un plan piloto, amparado en disposiciones de CODICEN que permiten a cada centro educativo definir estrategias junto a su comunidad. Los estudiantes pueden concurrir con celular por razones familiares o de distancia, pero el aparato debe permanecer apagado durante toda la jornada.
Además, el liceo puso a disposición teléfonos institucionales para facilitar la comunicación entre estudiantes y familias en caso de ser necesario.
Leles Da Silva destacó que la respuesta de los padres ha sido positiva y aseguró que hasta el momento solo dos celulares debieron ser retirados por incumplimiento de la medida. “La familia ha dado un apoyo muy enfático porque entendía que era una medida necesaria”, señaló.
El director también remarcó cambios en la dinámica diaria de los recreos y espacios comunes. “Hoy los ves charlando, interactuando, mostrando figuritas del Mundial o planificando actividades. Se nota una mayor interacción a partir del diálogo entre ellos al no tener el dispositivo en la mano”, expresó.
Desde la institución consideran que la medida apunta a generar un ambiente más favorable para el aprendizaje, fortalecer el respeto entre compañeros y recuperar espacios de intercambio presencial entre los adolescentes.
