La 21ª Marcha de la Diversidad incluyó una extensa proclama centrada en salud, trabajo, vivienda, educación, políticas sociales, cultura e infancias.

Las calles de Melo volvieron a ser escenario el pasado sábado de una nueva Marcha de la Diversidad, que alcanzó su 21ª edición con una convocatoria que reunió a colectivos y participantes del departamento, de otros puntos del país y también de Argentina y Brasil.

La actividad comenzó durante la tarde con propuestas artísticas y la lectura de una extensa proclama en Plaza Constitución, para posteriormente dar paso a la marcha por calle Saravia. La movilización volvió a colocar en el centro de la agenda las reivindicaciones de la comunidad LGBTQ+ y las dificultades que, según plantearon los organizadores, todavía persisten pese a los avances legislativos alcanzados en los últimos años.

La consigna de esta edición fue “Más derechos, menos discursos”, una frase que atravesó toda la proclama y que sintetizó el planteo de los colectivos: pasar del reconocimiento formal de los derechos a su cumplimiento efectivo. En ese sentido, se cuestionó que existan leyes y políticas públicas que, a juicio de las organizaciones, todavía no alcanzan de la misma manera a quienes viven en el interior del país.

La proclama fue presentada por varias voces y abordó diferentes áreas. En materia de salud se reclamó una atención especializada y accesible para las personas trans, con especial énfasis en las dificultades que persisten en el interior. Desde Melo se cuestionó la falta de determinados especialistas, los problemas de acceso a tratamientos hormonales y las demoras vinculadas a las prestaciones previstas por la legislación.

 

marcha por la diversidad

La 21ª Marcha de la Diversidad recorrió las calles de Melo el pasado sábado, con participación de colectivos locales y delegaciones de Uruguay, Argentina y Brasil.

“Los derechos que están escritos en una ley” fue una de las ideas reiteradas durante la jornada, planteándose que el desafío actual consiste en conseguir que esas normas tengan una aplicación concreta en la vida cotidiana.

El trabajo ocupó otro de los capítulos centrales. La proclama puso el foco en el cumplimiento del cupo laboral para personas trans en el Estado y cuestionó que las cifras de incorporación continúen alejadas de lo establecido legalmente. Desde la marcha se reclamaron además oportunidades laborales genuinas y políticas que permitan que la capacitación se traduzca efectivamente en empleo.

La vivienda también fue señalada como una problemática especialmente sensible para personas LGBT+ en situación de vulnerabilidad. Los colectivos reclamaron respuestas habitacionales, acceso a servicios básicos y alternativas para quienes atraviesan situaciones de precariedad, con una demanda concreta para que las políticas nacionales tengan presencia efectiva en el interior.

 

INFANCIAS, EDUCACIÓN E INCLUSIÓN

La educación apareció vinculada tanto a la necesidad de garantizar espacios libres de discriminación como a las trayectorias particulares de quienes debieron interrumpir sus estudios. La proclama cuestionó que determinados requisitos de edad puedan convertirse en una barrera para quienes retoman su formación luego de haber atravesado situaciones de exclusión.

En uno de los pasajes dedicados específicamente a infancias y adolescencias, la organización reivindicó el derecho de niños, niñas y adolescentes a desarrollar sus identidades en entornos seguros y con acompañamiento. Se planteó que escuchar y validar sus experiencias no debe ser entendido como una concesión, sino como parte de la protección de sus derechos.

También se hizo especial referencia al deporte y la recreación, reclamando que clubes y espacios deportivos sean ámbitos inclusivos, donde se respete la identidad de género, la privacidad y la dignidad de quienes participan.

 

 

La proclama sostuvo que acompañar a las familias constituye otro componente fundamental, particularmente frente a situaciones de incomprensión o prejuicio. En ese sentido, se reclamó que las políticas públicas también contemplen a las familias que acompañan a niños, niñas y adolescentes en sus procesos de construcción de identidad.

El documento incluyó además cuestionamientos al funcionamiento de determinadas políticas del Ministerio de Desarrollo Social, reclamos vinculados a la participación de las organizaciones sociales y pedidos de mayor transparencia en la implementación de programas destinados a poblaciones vulnerables.

 



Espacio Publicitario

Publicidad


 

En el capítulo político, los colectivos marcaron distancia de los partidos y reivindicaron su carácter independiente. También rechazaron que la diversidad sea utilizada como elemento de confrontación política y reclamaron que cualquier discusión sobre recursos públicos se realice con información y transparencia.

La cultura fue otro de los temas incorporados. Allí se propuso avanzar hacia una mayor presencia de artistas pertenecientes a colectivos históricamente discriminados en escenarios y actividades financiadas con recursos públicos, entendiendo que el acceso a la cultura también constituye una oportunidad laboral.

Hacia el cierre, la proclama retomó el concepto que identificó a toda la movilización y planteó que las reivindicaciones no se limitan a una fecha determinada. “No queremos fotos: queremos políticas”, fue uno de los conceptos expresados en el tramo final, acompañado por un llamado a mantener la organización y la defensa de los derechos conquistados.

La 21ª Marcha de la Diversidad de Melo cerró así una nueva jornada de movilización que, además de celebrar la diversidad, utilizó la calle como espacio para plantear reclamos concretos sobre salud, educación, empleo, vivienda, cultura, políticas sociales e inclusión, con una mirada especialmente dirigida a las realidades del interior del país.