Integrantes del colectivo “Mechándonos” participan en un curso de diseño textil para perfeccionar técnicas, agregar valor a sus productos y abrir nuevas oportunidades comerciales.

Un grupo de mujeres artesanas de Cerro Largo, Vichadero y Caraguatá continúa fortaleciendo su trabajo con la lana a través de nuevas instancias de formación. Reunidas en el colectivo “Mechándonos”, unas 25 participantes forman parte de un curso de diseño y confección textil en Telar María, que se desarrolla en la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo.

La capacitación busca profundizar los conocimientos sobre el tratamiento de la fibra, el hilado, los teñidos y las distintas técnicas de confección, con el objetivo de elaborar prendas de mayor calidad y ampliar las posibilidades de comercialización.

Mariela Martínez, una de las referentes del grupo, explicó que la iniciativa nació a partir del interés de las propias artesanas por seguir aprendiendo. Tras una capacitación anterior, decidieron impulsar una nueva propuesta y gestionaron la llegada de la docente junto a distintas instituciones. Según indicó, el curso reúne a mujeres de localidades como Bañado de Medina, Paso Taborda, Caraguatá, Vichadero, Cañada Simanca, Cuchilla de Peralta y Paso de las Tropas.



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“QUEREMOS QUE MÁS MUJERES JÓVENES SE SUMEN A ESTE OFICIO”

Martínez destacó que las participantes han incorporado nuevas herramientas para trabajar la lana desde el inicio del proceso. “Aprendimos diferentes formas de lavado, de hilado y de teñido según el tipo de prenda que se quiera elaborar. Ha sido un aprendizaje muy importante”, señaló.

Además, remarcó que el grupo busca mantener vivo un oficio tradicional del medio rural y despertar el interés de nuevas generaciones. “La idea es seguir trayendo capacitaciones y lograr que más jóvenes del campo se acerquen a este trabajo, porque también es una forma de preservar nuestras raíces”, expresó.

Entre las fibras más valoradas por las artesanas se encuentra la lana Merino, aunque durante la capacitación trabajan con diferentes razas ovinas para conocer las características y posibilidades de cada una.

La experiencia también fue destacada por Andrea de los Santos, una de las participantes, quien aseguró que el curso superó ampliamente las expectativas del grupo. “Nos permitió descubrir que es posible obtener prendas de excelente calidad incluso sin contar con las herramientas más costosas. Lo importante es el conocimiento y el proceso”, afirmó.

La artesana sostuvo que la lana ofrece enormes posibilidades de desarrollo y que cada pieza elaborada tiene un valor único por tratarse de un trabajo completamente artesanal. En ese sentido, señaló que el desafío ahora es lograr que esas prendas lleguen a nuevos mercados. “Nos gustaría que el trabajo de tantas mujeres rurales pudiera trascender las fronteras del departamento e incluso del país, porque detrás de cada producto hay mucho esfuerzo y un proceso que comienza desde el acondicionamiento de la lana hasta la prenda terminada”, concluyó.