La institución salesiana presentó nuevas propuestas para niños y adolescentes, incorporando además un recolector de tapitas para proyectos ambientales y comunitarios.

La obra social Picapiedras realizó este lunes la presentación de una serie de talleres vinculados al reciclaje y al cuidado del medio ambiente, en una actividad desarrollada en su sede de la zona este de Melo.

Uno de los principales anuncios fue la puesta en funcionamiento de un recolector de tapitas plásticas, iniciativa que forma parte de un proyecto ambiental que la institución viene desarrollando desde hace varios años junto a niños, adolescentes y familias vinculadas a la propuesta educativa.

Martín Álvarez explicó que el trabajo surgió “a partir de un proyecto orgánico que se fue desarrollando a nivel nacional en las distintas casas salesianas”, adaptándolo luego a la realidad local con actividades de concientización sobre reciclaje, medio ambiente y hábitos saludables.

Picapiedras impulsa talleres de reciclaje en Melo

En ese proceso, destacó el trabajo que se viene realizando con adolescentes mediante talleres y experiencias vinculadas al reciclaje creativo. “Empezamos con termofusión, reutilizando bolsas para hacer estuches y distintos artículos, y ahora incorporamos una máquina trituradora de tapitas que nos permite avanzar en nuevos proyectos”, señaló.

Álvarez indicó que el objetivo es transformar ese material reciclado en caravanas, portavasos y otros objetos, aunque el sueño a futuro es mucho más ambicioso. “Nos gustaría poder construir una plaza de Picapiedras con bancos, mesas y juegos hechos totalmente con material reciclado”, expresó.



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El nuevo recolector quedó instalado en la propia institución y está abierto al aporte de toda la comunidad. Según explicó, las personas podrán acercar tapitas plásticas directamente al local, entendiendo que “algo tan simple como no tirar una tapita puede transformarse en una herramienta muy importante para los gurises y para el cuidado del medio ambiente”.

El referente social remarcó además que el proyecto necesita un volumen importante de material para poder sostenerse y crecer. “La idea es que esto no recaiga solo en los educadores o en la institución, sino que la comunidad también se empodere y participe”, afirmó.

En ese sentido, valoró el apoyo recibido por parte de la Intendencia de Cerro Largo, que colaboró con la donación de máquinas de coser y otros elementos utilizados en los talleres.

Álvarez destacó además que la inversión realizada para adquirir la trituradora fue importante para la institución, aunque aseguró que “vale la pena cuando se ve a los chiquilines motivados, aprendiendo cosas nuevas y fortaleciendo su autoestima”.

Durante la jornada también se realizó una muestra abierta donde los jóvenes exhibieron algunos de los artículos ya elaborados con materiales reciclados y se desarrolló un taller en vivo mostrando el proceso desde la recepción de las tapitas hasta la elaboración de distintos productos.