Profesionales de la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay participaron de una jornada en Melo y remarcaron la importancia de la detección temprana, la escucha activa y el acompañamiento a las familias.
La prevención del suicidio fue el eje de una jornada de intercambio desarrollada en Melo por la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay, que reunió a profesionales nacionales y departamentales para reflexionar sobre una problemática que continúa siendo una de las principales preocupaciones en materia de salud mental.
De la actividad participaron las psicólogas Carolina Moll y Javiera Andrade, integrantes de la Coordinadora, junto a las profesionales locales Judith Lemos y María Gracia Munga, representantes de la Red de Psicólogos de Cerro Largo.
Durante la instancia, Carolina Moll sostuvo que el desafío pasa por reforzar las acciones preventivas antes de que ocurran los hechos. “Hay que trabajar mucho más en la prevención”, expresó, al señalar que Uruguay mantiene cifras preocupantes en materia de suicidio y que la respuesta debe involucrar a toda la sociedad.
La profesional explicó que el trabajo no termina cuando ocurre una muerte, sino que también es necesario acompañar a quienes quedan. “La posterior atención a la familia es muy importante”, afirmó, al referirse al fuerte impacto emocional que enfrentan familiares, amigos y personas cercanas luego de un suicidio.
UNA PROBLEMÁTICA MULTICAUSAL
Las especialistas coincidieron en que la problemática es multicausal y que no existe una única respuesta para disminuir las cifras. En ese sentido, remarcaron la necesidad de fortalecer las redes de apoyo, promover espacios de diálogo dentro de las familias y desarrollar políticas públicas que permitan detectar a tiempo las señales de alerta.
Otro de los aspectos destacados fue el cambio que se ha producido en los últimos años respecto a la forma de abordar el tema. “Hoy hay mecanismos que permiten visibilizar el suicidio”, señalaron, recordando que durante mucho tiempo predominó el silencio por temor a hablar de la problemática. Actualmente, indicaron, la evidencia demuestra que tratar el tema con responsabilidad favorece la prevención.
Las profesionales también alertaron sobre la importancia de prestar especial atención a niños y adolescentes. Explicaron que muchas veces el sufrimiento emocional no se manifiesta de forma explícita y puede esconderse detrás de cambios de conducta, aislamiento o situaciones de riesgo. “No hay que confiarse de la aparente normalidad”, advirtieron, insistiendo en que la comunicación cotidiana entre padres e hijos sigue siendo una de las principales herramientas preventivas.
Asimismo, reclamaron ampliar el acceso a la atención psicológica en todo el país y plantearon la necesidad de contar con psicólogos en los servicios de urgencia y emergencia, entendiendo que una intervención temprana puede resultar determinante en situaciones de crisis.
Como mensaje final, las integrantes de la Coordinadora recordaron que “es un tema que nos preocupa y nos ocupa“, e insistieron en que la prevención del suicidio requiere el compromiso de las familias, las instituciones educativas, el sistema de salud y la comunidad en su conjunto.
