La Feria Departamental de Clubes de Ciencia reunió en Melo a estudiantes de diferentes localidades y subsistemas educativos. Quince propuestas fueron seleccionadas para representar a Cerro Largo en la instancia nacional.
Durante una jornada, el Centro Unión Obrero se transformó en un gran espacio de preguntas, experimentos, investigaciones y búsquedas de respuestas. Allí confluyeron 72 Clubes de Ciencia de distintos puntos de Cerro Largo, en una edición especial que coincidió con los 40 años de trayectoria de este programa en Uruguay.
Más allá de la competencia y de la evaluación de los proyectos, la feria dejó al descubierto una amplia diversidad de intereses. Problemas ambientales, situaciones propias de pequeñas comunidades, tecnología, robótica, inteligencia artificial, uso de teléfonos celulares y diferentes inquietudes sociales formaron parte de los trabajos presentados por niños, adolescentes y jóvenes.
De esa instancia departamental surgirán 15 clubes que obtuvieron la clasificación para representar a Cerro Largo en la Feria Nacional.

Feria Departamental de Clubes de Ciencia
Para el director del Programa Cultura Científica de la Dirección Nacional de Educación del Ministerio de Educación y Cultura, Gustavo Riestra, una de las principales riquezas de este tipo de encuentros está precisamente en la posibilidad de conocer cuáles son las preocupaciones que movilizan a las nuevas generaciones. “Las ferias son una especie de exhibición donde los adultos podemos ver qué pasa por la cabeza de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes; cuáles son los problemas que les interesan, qué quieren averiguar y qué cosas quieren solucionar”, expresó.
CUANDO INVESTIGAR COMIENZA MIRANDO EL PROPIO ENTORNO
La presencia de delegaciones llegadas desde diferentes localidades del departamento fue uno de los aspectos destacados de la jornada. Entre los trabajos hubo proyectos desarrollados por agrupamientos rurales, incluso con participación conjunta de estudiantes pertenecientes a distintas escuelas.
Según Riestra, esa característica permite que aparezcan investigaciones estrechamente vinculadas con la realidad cotidiana de cada comunidad. “Hay temas que son transversales a todo el país, pero también hay problemas específicos de determinadas localidades. Eso es lo interesante, porque muchos proyectos nacen de situaciones que los propios estudiantes viven en su entorno”, señaló.
El responsable nacional del programa destacó además el trabajo previo que existe detrás de cada exposición. Lo que el público observó durante la feria es el resultado de meses de investigación y acompañamiento. “Detrás de cada proyecto hay docentes que durante todo el año trabajan junto a los estudiantes. También están las direcciones de los centros educativos, las inspecciones y las familias, que cumplen un papel fundamental”, indicó.
La feria de Cerro Largo se desarrolló en el marco de un año particularmente significativo para los Clubes de Ciencia, que celebran cuatro décadas de existencia en Uruguay.

Estudiantes de diferentes localidades de Cerro Largo presentaron sus investigaciones durante la Feria Departamental de Clubes de Ciencia realizada en el Centro Unión Obrero de Melo.
Riestra recordó que el programa nació con el retorno de la democracia y logró mantenerse a través de los diferentes gobiernos, consolidándose como una política educativa de alcance nacional.
“Han pasado todos los gobiernos y los Clubes de Ciencia siguen vigentes. Eso demuestra que es una política de Estado que ha sabido mantenerse y también transformarse”, afirmó.
Actualmente, el programa alcanza a más de 50.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes de 243 localidades del país.
La evolución también se refleja en la ampliación de la participación. Con el paso de los años se incorporaron nuevas categorías y espacios que permitieron sumar a colectivos que originalmente no formaban parte de esta propuesta.
TECNOLOGÍA PARA INVESTIGAR Y TAMBIÉN PARA CUESTIONAR
Las herramientas tecnológicas ocupan hoy un lugar importante dentro de los proyectos. El acceso a recursos informáticos, robótica y diferentes plataformas amplió las posibilidades de investigación de los estudiantes.
Riestra destacó especialmente el aporte realizado por Plan Ceibal, señalando que “prácticamente la totalidad de los clubes cuenta hoy con herramientas tecnológicas que permiten fortalecer los proyectos”.
Pero la tecnología no aparece únicamente como una herramienta. También se ha convertido en objeto de estudio.
La inteligencia artificial, el uso de celulares y el impacto de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana comienzan a ocupar un lugar dentro de las investigaciones desarrolladas por los propios estudiantes.
Uno de los aspectos que llamó la atención al responsable del programa es que sean los propios adolescentes quienes comiencen a cuestionar sus hábitos tecnológicos. “Hay clubes que se preguntan si no estarán usando demasiado el celular. Y eso es interesante porque ya no es solamente un adulto diciéndoles qué hacer, sino ellos mismos buscando respuestas y desarrollando pensamiento crítico”, reflexionó.
Con 72 clubes participantes y representantes de diferentes rincones del departamento, la Feria Departamental volvió a mostrar que la ciencia puede comenzar con una pregunta sencilla sobre aquello que ocurre todos los días.
Ahora, para 15 de esos grupos, el desafío continuará en la próxima instancia nacional, donde Cerro Largo volverá a estar representado por proyectos surgidos de las aulas, las comunidades y la curiosidad de sus estudiantes.