Un pedido de informes presentado en la Junta Departamental busca conocer si el espacio continúa funcionando, dónde se encuentra y cuál es el estado de su equipamiento.
La situación de la Usina Cultural de Cerro Largo volvió a instalarse en el ámbito de la Junta Departamental luego de que el edil del Frente Amplio, Anthony Cuello, presentara un pedido de informes dirigido a la Intendencia Departamental para conocer el funcionamiento actual de este espacio creado mediante un convenio entre el Ministerio de Educación y Cultura y el gobierno departamental.
Durante la Media Hora Previa, el curul explicó que la inquietud surgió tras una visita realizada a la Usina Cultural de Treinta y Tres, donde constató que el espacio “constituye una herramienta fundamental para el desarrollo cultural de artistas locales y para la formación práctica de estudiantes de UTU”. En ese sentido, señaló que en Cerro Largo también existen propuestas educativas vinculadas al área audiovisual, aunque, según indicó, los alumnos manifiestan no disponer de un ámbito similar para realizar sus prácticas.
En el documento, Cuello recuerda que la Usina Cultural de Cerro Largo fue inaugurada el 23 de diciembre de 2010 y que fue presentada como la primera usina móvil del país, fruto de un convenio entre el Ministerio de Educación y Cultura, la Intendencia de Cerro Largo y el Gobierno de Canarias.
A través del pedido de informes, el edil solicita conocer si la Usina continúa en funcionamiento y, en caso afirmativo, dónde desarrolla sus actividades, quién tiene a su cargo la administración y quién es el responsable de su funcionamiento.
Asimismo, requiere información sobre el personal asignado, el equipamiento disponible —incluyendo computadoras, consolas, cámaras, micrófonos, instrumentos y equipos de grabación e iluminación— y si el estudio de grabación permanece operativo.
Otro de los puntos del planteo apunta a determinar qué artistas, instituciones, organizaciones o colectivos utilizaron la Usina durante los últimos tres años, además de conocer si existe un reglamento para acceder a sus servicios y si mantiene coordinación con centros educativos, especialmente con UTU.
En caso de que la Usina Cultural ya no esté en actividad, Cuello solicita que se informe “desde cuándo dejó de operar y cuál es la situación actual de los equipos e instalaciones”.
El edil pidió además que el planteo sea remitido a la Comisión de Educación y Cultura de la Junta Departamental, a la Dirección Departamental del Ministerio de Educación y Cultura y a los medios de comunicación para su difusión.
