Un productor de la zona sufrió el derrumbe de mil metros cuadrados de invernáculos y daños en cultivos de frutilla y lechuga. Ya dio intervención al seguro y mantiene contacto con autoridades del Ministerio de Ganadería.

Las fuertes ráfagas de viento registradas durante el temporal del pasado fin de semana dejaron importantes pérdidas para pequeños productores de Cerro Largo. Uno de los casos más significativos se registró sobre Ruta 44, en las cercanías de Melo, donde el productor Alfredo Olivera sufrió el derrumbe de una estructura de cultivo protegido de 1.000 metros cuadrados, además de daños en la producción de frutilla y lechuga.

Olivera explicó que el temporal “nos afectó bastante, se nos cayó una estructura de 1.000 metros cuadrados íntegra sobre el cultivo”, lo que provocó daños totales en esa parte del emprendimiento. Señaló además que se trata de una pérdida importante, ya que “es un costo interesante”, aunque destacó que el predio cuenta con cobertura de seguros.

El establecimiento dispone de 2.000 metros cuadrados de invernáculos, de los cuales la mitad colapsó completamente, mientras que el resto también presentó algunos daños. Parte de esa infraestructura fue construida mediante un convenio con DIGEGRA, mientras que la otra mitad fue adquirida con recursos propios: “1.000 metros cuadrados eran del proyecto de DIGEGRA y los otros 1.000 los adquirí por mi cuenta y todavía los estoy pagando”.



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Ahora el productor aguarda la inspección del Banco de Seguros del Estado, ya que “estamos a la espera de que nos autoricen a desarmar la estructura o de que venga un técnico a evaluar los daños”. Recién después podrá comenzar la reconstrucción y determinar qué parte de la producción podrá recuperarse.

Los cultivos afectados fueron principalmente frutilla y lechuga. Sobre esta última, Olivera explicó que el peso de la estructura y del nylon prácticamente destruyó la producción. “La lechuga quedó machucada y no se va a salvar”, afirmó. En cuanto a la frutilla, sostuvo que aún existe alguna posibilidad de recuperación, aunque “habrá que esperar que mejore el tiempo para hacer los tratamientos sanitarios y ver qué se puede salvar”.

El productor ya informó la situación a las aseguradoras y mantiene contacto con autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y de DIGEGRA, que siguen de cerca el caso.

Como integrante de la Cooperativa del Mercado Agrícola Familiar (MAF), Olivera señaló que, por el momento, no existen reportes de daños importantes en otras zonas del departamento, aunque confirmó que una productora ubicada a pocos metros de su establecimiento también sufrió la voladura parcial del techo de un invernáculo.

Finalmente, reflexionó sobre la creciente incidencia de los fenómenos climáticos en la producción familiar. “Estamos siempre sometidos a las adversidades y cada vez estos problemas climáticos se van a hacer más frecuentes”, expresó, al advertir que los pequeños productores deben enfrentar pérdidas económicas cada vez mayores frente a eventos meteorológicos de esta magnitud.