Industria, Centro Comercial y empresarios analizaron dificultades y oportunidades del sector.
La actividad comercial de Cerro Largo enfrenta desafíos que ya no se explican únicamente por la competencia de precios con Brasil. La transformación de los hábitos de consumo, el crecimiento de las ventas digitales y la necesidad de incorporar nuevas herramientas aparecen también como factores que obligan a repensar las estrategias del empresariado local.
Con ese objetivo, el Ministerio de Industria, Energía y Minería, a través de Dinapyme, junto al Centro Comercial e Industrial de Cerro Largo, presentó en Melo un estudio sobre la realidad del sector. El trabajo procura aportar información concreta para definir futuras acciones y construir una hoja de ruta que pueda ser utilizada tanto por las instituciones públicas como por los propios comerciantes.
La referente territorial de Dinapyme, Gimena González, explicó que el punto de partida estuvo en las dificultades planteadas desde el propio sector empresarial. “El comercio y los servicios son un poco el motor de la actividad económica de la ciudad de Melo”, señaló, vinculando el relevamiento con la necesidad de comprender mejor el impacto que tiene la frontera sobre la actividad local.
González destacó que el estudio pretende convertirse en una herramienta para pasar del diagnóstico a la acción, mediante una articulación entre organismos públicos y privados.
Desde el Ministerio de Industria, el coordinador del Área de Desarrollo Territorial, Juan Carlos Gilles, remarcó la importancia de conocer las particularidades de cada territorio antes de diseñar políticas de apoyo. “Creemos mucho en funcionarios públicos comprometidos y que estén localizados en el territorio”, sostuvo.
Según explicó, esa presencia permite conocer las características económicas y sociales de cada comunidad y posteriormente canalizar recursos, asistencia técnica y programas nacionales hacia las necesidades identificadas.
ADRIÁN RODRÍGUEZ: “LOS PROBLEMAS COMPLEJOS NO SE RESUELVEN INDIVIDUALMENTE”
El estudio estuvo a cargo del economista Adrián Rodríguez Miranda, quien explicó que el diagnóstico combinó entrevistas presenciales con un relevamiento entre empresarios y comerciantes. Se realizaron alrededor de 15 entrevistas en profundidad y la encuesta obtuvo 138 respuestas, aportando una base amplia para analizar la situación.
Uno de los principales elementos identificados es que la competencia proveniente de Brasil tiene múltiples dimensiones. No se trata solamente de comparar cuánto cuesta un producto de un lado u otro de la frontera, sino también de hábitos de consumo que se han instalado durante años.
“El problema de la frontera no solamente es un tema de competitividad a precio, sino que también es un fenómeno cultural, la costumbre de la compra en Brasil, el paseo de compra”, explicó Rodríguez.
A esa realidad se suma el contrabando, que, según el economista, presenta una dificultad adicional porque forma parte de determinadas prácticas arraigadas en las zonas fronterizas. Algunas respuestas, sostuvo, dependen de decisiones y políticas nacionales, pero otras pueden comenzar a construirse desde el propio territorio.
En ese punto aparece una de las principales conclusiones del trabajo: la necesidad de fortalecer la cooperación entre comerciantes. Rodríguez consideró que existe margen para desarrollar campañas de valorización de la compra local, sistemas de fidelización, compras conjuntas e incluso iniciativas asociadas para aprovechar nuevas posibilidades de importación.
“Si uno logra vencer eso, hay cosas que se pueden hacer para trabajar en concientización, en el valor de la compra local y del desarrollo local”, afirmó.
El diagnóstico también incorpora un componente tecnológico. Para el economista, el comercio de Melo no solo compite con los precios del otro lado de la frontera, sino con grandes superficies y plataformas internacionales que modificaron la manera de comprar.
En ese escenario, planteó la necesidad de avanzar en digitalización, capacitación e incorporación de inteligencia artificial a las empresas. Incluso mencionó la posibilidad de generar proyectos conjuntos con instituciones educativas como UTEC para desarrollar herramientas que puedan ser utilizadas por varios comerciantes.
“La competencia no es solo el contrabando, también son las grandes superficies, también es TEMU; ya no es solamente la frontera”, advirtió Rodríguez, señalando que el comercio tradicional necesita incorporar nuevas capacidades para mantener su competitividad.
La asociatividad aparece así como uno de los caminos centrales que surgen del estudio. La propuesta no apunta únicamente a solucionar las dificultades de empresas individuales, sino a generar proyectos capaces de beneficiar a un conjunto del sector.
Para Rodríguez, el Centro Comercial puede desempeñar un papel relevante en ese proceso, articulando con Dinapyme, ANDE, UTEC y otras instituciones. “Estos problemas complejos se resuelven de esa forma, no individualmente”, concluyó.
Redacción Diario Atlas.
