La intervención permitió cerrar el anillo de alta tensión del norte, incorporando una segunda vía de alimentación para Cerro Largo y fortaleciendo la capacidad de la red eléctrica nacional.

El corte de energía que durante parte de la jornada del domingo alcanzó a Melo y distintas localidades de Cerro Largo respondió a una intervención que marcó el cierre de una de las principales obras de expansión de la red de transmisión de UTE.

Los trabajos permitieron completar la conexión de la línea de 500 kilovoltios entre Tacuarembó y la subestación Melo 500, una infraestructura que pasa a tener particular importancia para el abastecimiento eléctrico del este del país.

El gerente del Área Transmisiones de UTE, ingeniero Pablo Bergalli, explicó que las tareas consistieron en realizar el pasaje de conductores sobre una línea existente para concretar la vinculación definitiva con la subestación de Melo. “Este trabajo forma parte del cierre de anillo de 500 kilovoltios de la red de transmisión”, señaló.

La finalización de esta etapa modifica la forma en que queda respaldado el suministro de la región. Hasta ahora, la estructura tenía un funcionamiento predominantemente radial, mientras que la nueva configuración incorpora una segunda alternativa de alimentación en alta tensión.

Según Bergalli, “eso va a aumentar en confiabilidad la red de la zona de Cerro Largo”, al disponer de otra vía para transportar energía hasta el departamento.

La interrupción programada afectó a Melo, La Pedrera, Fraile Muerto, Toledo, Bañado de Medina, Noblía, Aceguá, Arachania, Ñangapiré, Arbolito, Mangrullo y Ramón Trigo. El objetivo fue ejecutar una tarea de infraestructura de gran porte procurando concentrarla en una ventana determinada para reducir su impacto sobre los usuarios.

 



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UNA OBRA QUE CONECTA EL NORTE

La conexión recientemente culminada integra un proyecto de dimensiones nacionales: el cierre del denominado Anillo del Norte, una red de aproximadamente 500 kilómetros que vincula Salto con Melo y que UTE fue desarrollando por etapas.

Bergalli ubicó esta intervención entre “los principales proyectos” incluidos en el plan director de la empresa. La infraestructura comenzó con la construcción de la línea Tacuarembó-Melo, que inicialmente operó a una tensión menor, y posteriormente se fueron incorporando nuevos tramos y ampliaciones hasta completar la configuración prevista en 500 kV.

Más allá del respaldo al suministro regional, la obra también amplía las posibilidades del sistema eléctrico uruguayo. De acuerdo con el jerarca, la nueva infraestructura permitirá mejorar los intercambios internacionales de energía con Brasil y Argentina y facilitar la incorporación de nueva generación en el norte y este del país.

“Es una obra de gran magnitud para la empresa y para el país”, resumió Bergalli al referirse al alcance de un proyecto que, además de fortalecer la red existente, apunta a dotarla de mayor flexibilidad para responder a las necesidades futuras.

Con la intervención del domingo quedó culminada la etapa que tenía impacto directo sobre los clientes. El jerarca de UTE aclaró que permanecerán algunos trabajos dentro de la subestación de Melo, pero ya sin requerir nuevas afectaciones de estas características al suministro.