Tras un plan piloto, cerca del 90% de los estudiantes de séptimo, octavo y noveno ya acceden a la alimentación en Melo.

El Liceo Nº 4 comenzó a implementar de forma completa el servicio de comedor para estudiantes de Educación Básica Integrada (EBI), alcanzando a una población de aproximadamente 480 alumnos, de los cuales cerca del 90% ya hace uso de la prestación.

La subdirectora del centro educativo, la profesora Cecilia Castelli, explicó que la puesta en marcha fue precedida por un plan piloto que permitió ajustar detalles organizativos. En ese sentido, señaló que “previo a turismo hicimos un plan piloto por niveles que fue muy positivo y nos permitió anticiparnos a esta etapa”.

A partir de esta semana, el servicio comenzó a funcionar a gran escala, marcando una de las principales novedades de Secundaria en el presente año lectivo. “Fue nuestra primera jornada con una población cercana a los 480 alumnos y, si bien hay aspectos a mejorar, el balance es muy positivo”, indicó.

Castelli detalló que, aunque no todos los estudiantes acceden aún al comedor, la gran mayoría ya lo ha hecho. “Hay algunos casos por restricciones alimenticias que están en trámite médico y otros que requieren un proceso de adaptación, pero el servicio está habilitado para todos”, afirmó.

El sistema funciona mediante nueve tandas diarias, donde los estudiantes ingresan en grupos y cuentan con unos 15 minutos para almorzar. El comedor tiene capacidad para 64 lugares y los alumnos están siempre acompañados por docentes o integrantes del equipo de dirección.



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En cuanto a la alimentación, se incluye un plato principal, pan, agua y postre o fruta. El servicio es brindado por una empresa que también trabaja en otras instituciones educativas, mientras que el control está a cargo de una nutricionista vinculada a la ANEP, quien supervisará periódicamente la calidad del servicio.

Además, se instaló un aula contenedor especialmente equipada para funcionar como comedor, con infraestructura nueva destinada a este fin.

El servicio se brinda de lunes a sábado, incluyendo jornadas con talleres, y apunta no solo a cubrir una necesidad alimentaria, sino también a generar hábitos saludables. “Es parte del proyecto trabajar en la alimentación, el bienestar y la convivencia”, explicó la docente.

Si bien el uso del comedor no es obligatorio, desde la institución se promueve su aprovechamiento. “Es una muy buena oportunidad y queremos que todos los estudiantes participen”, expresó.

Finalmente, Castelli destacó el trabajo colectivo que permitió concretar la iniciativa. “Esto ha movilizado a toda la institución y no sería posible sin el compromiso de docentes, adscriptos y todo el equipo”, concluyó.