Desde este 1.º de julio rige en Melo el aumento del descuento del Imesi sobre las naftas, que pasó del 14% al 17%. Aunque los estacioneros reconocen una leve mejora en las ventas, sostienen que el ingreso ilegal de combustible desde Brasil continúa siendo el principal obstáculo para recuperar el mercado formal.

Con la entrada en vigencia del nuevo descuento del Imesi para los combustibles comercializados en la frontera con Brasil, las estaciones de servicio de Melo esperan mejorar su competitividad. Sin embargo, desde el sector advierten que el beneficio resulta insuficiente mientras continúe el contrabando de nafta brasileña y la venta clandestina en distintos puntos de la ciudad.

El empresario Alcides Pereda valoró el incremento del descuento, que desde este 1.º de julio pasó del 14% al 17%, aunque aseguró que el impacto seguirá siendo limitado. “La verdad es que algo ha mejorado, pero los puestos clandestinos siguen trabajando a full”, afirmó.

Según explicó, la diferencia de precios sigue favoreciendo el ingreso ilegal de combustible. Mientras el litro de nafta en Brasil ronda entre los 45 y 50 pesos uruguayos, en las estaciones de Melo la nafta Súper se comercializa en el entorno de los 93 pesos. “Es imposible competir con esa gente que no paga impuestos, no tiene empleados y vende en bidones de seis litros”, señaló.



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Pereda aseguró que la comercialización clandestina continúa desarrollándose abiertamente y cuestionó la falta de resultados de los controles. “Es solo pasar y mirar los puestos que hay por todos lados. Todo el mundo los ve y no pasa nada”, expresó, agregando que, pese a los anuncios realizados en diferentes oportunidades, “sigue todo más o menos igual”.

El estacionero explicó que la actualización del descuento es un mecanismo previsto para los departamentos fronterizos y destacó que la rebaja ya comenzó a aplicarse este mes. No obstante, insistió en que el principal problema continúa siendo el combustible que ingresa ilegalmente desde Brasil. “Algo va a mejorar con el 17%, pero es imposible competir con toda esa gente que no paga nada de impuestos”, sostuvo.

A su entender, el contrabando no solo perjudica a las estaciones de servicio, sino también al empleo y a la actividad económica formal. “Todos los días agarran gente con contrabando. Eso mata el trabajo en Uruguay“, afirmó.

La caída en las ventas, dijo, refleja esa realidad. Recordó que hace algunos años su estación comercializaba alrededor de 4.000 litros de nafta por día, mientras que actualmente el volumen ronda los 1.500 litros diarios.

“Imagínese lo que significa mantener toda la infraestructura con esa caída”, señaló, advirtiendo que el descenso en las ventas dificulta sostener los costos de funcionamiento de una estación de servicio.