La iniciativa busca convertir a la hidrovía de la Laguna Merín en una nueva puerta de salida para la producción del este del país. Mientras el emprendimiento promete empleo y desarrollo logístico, también genera cuestionamientos por su impacto ambiental.
El avance del proyecto para construir un puerto sobre el río Cebollatí volvió a poner sobre la mesa una vieja aspiración del este del país: consolidar una salida logística a través de la hidrovía de la Laguna Merín para potenciar las exportaciones regionales. Sin embargo, la iniciativa también ha reavivado el debate ambiental, ya que colectivos de la zona y vecinos advierten sobre las posibles consecuencias que la terminal podría generar sobre los humedales, la pesca artesanal y otros ecosistemas de la cuenca.
La iniciativa, denominada Nodo Logístico Cebollatí (NLC), prevé instalarse en un predio de unas 40 hectáreas, ubicado a unos ocho kilómetros de la desembocadura del río Cebollatí en la Laguna Merín, próximo a La Charqueada, en el departamento de Treinta y Tres.
Como parte del proceso, la Intendencia de Treinta y Tres inició los trámites para recategorizar el padrón donde se proyecta la obra, pasando de suelo rural a suburbano industrial, un requisito necesario para concretar la inversión.
El proyecto se enmarca en el desarrollo de la hidrovía binacional de la Laguna Merín, una iniciativa largamente impulsada por productores y empresarios del este del país, quienes consideran que la conexión con la Laguna de los Patos y el puerto de Río Grande, en Brasil, permitirá reducir costos logísticos y abrir nuevas oportunidades para las exportaciones uruguayas.
Ese proceso tomó impulso en enero de 2023, cuando los entonces presidentes Luis Lacalle Pou y Luiz Inácio Lula da Silva acordaron avanzar en las obras necesarias para hacer operativa la hidrovía. Brasil asumió el compromiso de ejecutar el dragado del canal San Gonzalo, mientras que Uruguay proyectó la construcción del nuevo puente sobre el río Yaguarón
Aunque las inundaciones que afectaron al sur de Brasil durante 2024 retrasaron el cronograma previsto, recientemente fue adjudicada la obra de dragado, considerada uno de los pasos fundamentales para poner en funcionamiento el corredor fluvial.
De acuerdo con la documentación presentada por los impulsores del Nodo Logístico Cebollatí, la terminal funcionará como un centro de transferencia de cargas, integrando el transporte terrestre y fluvial para movilizar granos, arroz, productos forestales, cargas agroindustriales y minerales provenientes del este del país.
La inversión inicial prevista asciende a 20 millones de dólares, aunque el desarrollo total del emprendimiento alcanzaría los 50 millones de dólares conforme avancen las distintas etapas del proyecto.
Entre las obras proyectadas figura la construcción de un muelle de hormigón para operar con barcazas, terminal de contenedores —incluyendo carga refrigerada—, silos con capacidad para almacenar 8.000 metros cúbicos de granos, áreas de acopio de madera, depósitos, oficinas administrativas, aduana, básculas de pesaje e infraestructura de servicios.
Según las estimaciones de los promotores, el emprendimiento podría generar unos 60 empleos directos y alrededor de 180 puestos de trabajo indirectos, además de fortalecer la competitividad de la producción regional mediante una reducción de los costos de transporte.
No obstante, el propio estudio presentado para la iniciativa reconoce que la construcción y operación del puerto implicarán efectos ambientales que deberán ser objeto de seguimiento permanente.
Entre ellos se mencionan los movimientos de suelo necesarios para proteger la infraestructura de las inundaciones habituales de la zona, el incremento del tránsito de camiones de carga pesada, mayores emisiones de gases, aumento de los niveles de ruido y una transformación del paisaje rural hacia un perfil industrial y logístico.
Los responsables del proyecto sostienen que esos impactos podrán ser mitigados mediante medidas de control ambiental y monitoreo continuo durante las distintas etapas de ejecución.
Mientras tanto, el avance administrativo del Nodo Logístico Cebollatí mantiene abierto el debate entre quienes consideran que la terminal puede convertirse en un motor para el desarrollo económico del este del país y quienes sostienen que la prioridad debe ser preservar el equilibrio ambiental de la cuenca de la Laguna Merín y las actividades tradicionales que dependen de ese ecosistema.
En base a uypress.net y redacción
